Campo de Carabobo


arco de campo de carabobo

Ubicacion:

Venezuela, edo Carabobo, municipio Libertador.

Fecha de contruccion: 1921

Motivo: En este lugar fue  donde se realizó la Batalla de Carabobo, que selló la Independencia de Venezuela.

Referencias para llegar:

A 30 minutos aprox. del centro comercial Metropolis de Valencia, 10 minutos despues del puente de  puente de Tocuyito, via Tinaquillo.

Formas de llegar:

Terrestre

A traves de  la Autopista Valencia- Campo Carabobo, despues de el distribuidor San Blas. via Tinaquillo.

Si va de pasajero:

Los autobuses que pásan por el Campo Carabobo se pueden tomar en el terminal del Biglow de Valencia, la ruta sera metropolis, distruibuidor san blas, autopista campo carabobo valencia, via san carlos,  pasan por Tocuyito y siguen hasta Campo Carabobo, por la autopista. Dias de visita: todos los dias.

Dias recomendables para visitar:  viernes, sabados y domingos, por que en estos dias la guardia de honor, (dos soldados inmoviles), custodian la  tumba del soldado desconocido, en honor a todos los soldados que murieron ese dia y  hacen cambios de guardia cada 2 horas,  y en cada cambio se hace una especie de ceremonia, que es muy interesante presenciar, esta grabada en los videos.

tumba del soldado desconocido

Guardias de la tumba del soldado desconocido

Marco historico: fuente Alfonzo Rumazo

A continuacion breve reseña historica de campo Carabobo, obtenido del libro escrito por alfonzo rumazo, de la biografia de Simon Bolivar, pagina 164:

la concentracion militar de la mayor parte de los ejercitos en marcha se produce en la poblacion de San Carlos, a unos 200 km al sudoeste de caracas, mientras que los otros contingentes patriotas se baten en diferentes lugares contra las fuerzas realistas aisladas. Bolivar trata de dar impresion de prudencia, hasta de timidez, de modo que el adversario tome la ofensiva. La Torre todavia desorientado, remite al Libertador una propuesta de nuevo armisticio hasta que se conozcan los resultados de las negociaciones de paz abiertas en España. El general caraqueño acepta los pliegos por mera cortesia y sigue adelante. situa sus batallones un poco delante de San Carlos y se dispone a operar contra el grueso del enemigo, acampado a unos 60  km, mas al norte, en la llanura de Carabobo. Para engañar al adversario hece circular profusamente con espias la noticia de que las mas poderosas tropas  libertadoras estan al norte al mando de Urdaneta. La Torre cae tambien en esta segunda trampa y envia un contingente valioso en esa direccion.

Asi, las fuerzas de los realistas, mitad españoles y mitad criollos, no llegan a 5200, cuando las de Bolivar ascienden a 6400, no es sino dar el golpe final;

Amanece aquel 24 de Junio sobre la basta llanura y por detras de la neblina, que va escarmenando poco a poco el viento, ve el Libertador, desde una choza el alto, que el enemigo ha desplegado sus tropas, dividiendolas en 6 grandes bloques, de infanteria y 3 de caballeria, y su ojo expertisimo advierte enseguida que la torre a reforzado el frente y su flanco izquierdo, descuidando el derecho, a causa de que el terreno por ese lado tiene quiebras que impiden los movimientos rapidos.

Las tropas republicanas, que ivan en marcha normal, acampan en en espera de ordenes, mientras el sol va ascendiendo lentamente, y se sirven a las 9 su almuerzo. El Libertador lo hace tambien, en la lima de una colina, acompañado de varios oficiales;….”

“.. De pronto suenan las cornetas. cada cual a sus puestos, que ha llegado la hora de la batalla. Al frente los oficiales españoles, van de un lado a otro a caballo repartiendo instrucciones; hay sin embargo, sargentos que estan tendidos muellemente, en espera del momento.  Son los veteranos y saben que no hay para que apresurarse.”

A las 11 en punto , bajo luz de oro hirviente, comienzan a botar fuego las armas. Paez y sus 1500 llaneros se arrojan por el quebrado camino, sobre el flanco derecho del enemigo, sin cuidarse de la mortandad que hacen las balas en sus filas, hasta los cañones apuntan contra los suyos. cargan contra el vigorosamente, retrocede, hay péligro. La legion britanica, que va a pie en esa misma direccion, cala la balloneta y cose a puñaladas a los españoles. Pero tambien estos reciben refuerzos y el choque se agiganta, sobre todo porque arriba al lugar toda la division de Cedeño. Quieren avanzar los del batallon de la reina, que habian estado en reserva, pero les corta el paso los de Cedeño. Otro batallon realista al ataque; Rondon le destroza. Y luego vienen los de Plaza, que atacan de frente, los de Paez y de Cedeño, que se arrojaron sobre el costado ya estan lejos, ya acosan sobre la retaguardia enemiga. Y los del rey al verse semicercados, retroceden, se desbandan, huyen; solo el batallon Valencey, lujo de la disciplina de Morillo, marcha hacia atras, en buen orden, dando la cara a los patriotas, hasta que cae sobre el con todo el peso de la saña, el propio general Cedeño; recibenle a fusil, y matan al valeroso general. Tambien el batallon realista infante trata de salvarse,; acosale el coronel Plaza y trata de rendirlo; lo consigue, a costa de su propia vida, Bolivar se acerca a consolar al moribundo. mi General, dice Plaza, muero con gusto en este campo de victoria, y en el punto mas avanzado, a donde no llego Paez.

Entre los que murieron en Carabobo-una gran batalla, la segunda decisiva en todo el lapso de una guerra de ya 11 años,- hubo un negro. Era el guardaespaldas del general Paez, y se llamaba Camejo. Paez en lo recio de la lucha, vele venir en su caballo, como si huyese

-¿Que te pasa ? ¿Tienes miedo? ¿Ya no hay enemigos? Hazte matar: lo ordeno!

-Mi general… Solo vengo a decirle adios…,porque estoy muerto.

y el negro se desplomo del caballo para siempre.

escultura de pedro camejo

Escultura de negro primero

Venezuela fue libre desde aquel dia, a las 11 y media de la mañana. 3500 hombres perdio la Torre,. Paez fue ascendido en el propio campo de batalla. Esta batalla y la de Boyaca, que liberto a nueva Granada, estuvieron dirigidas por Bolivar.

El superheroe de aquella batalla fue el general Paez, que rompio el flanco del enemigo, atenaceandole luego por la retaguardia.”

Reseña de visita al Campo Carabobo.

Nuestro recorrido empieza en la entrada del campo, en donde podemos ver la fecha de  la batalla y el nombre del campo carabobo.

entrada del campo Carabobo

entrada del campo

despues de la entrada nos esperan unos soldados en escultura, en un monumento al soldado venezolano.

colocado el 24 de junio de 1971.

monumento al soldado venezolano

Monumento al soldado Venezolano

monumento al soldado venezolano

placa del monumento al soldado Venezolano

monumento al soldado

La patria al soldado Venezolano

soldado venezolano

monumento al soldado venezolano

Desde el monumento se  ver una gran avenida, usada en  ocasiones especiales como desfiles, al final de la avenida se puede observar el arco de la batalla de Carabobo

avenida y arco de la batalla de carabobo

Avenida que conduce al Campo Carabobo

pero por esta avenida no se transita normalmente para llegar hasta el arco, se usa una calle, en donde esta rodeada de muchos arboles.

camino hacia el arco

Camino alterno al arco del  campo de Carabobo

aqui llegamos al Arco del Campo, tambien podemos ver las esculturas de los bustos de los generales que participaron en la Batalla.

arco

Arco del Campo de Carabobo y esculturas

arco de la batalla de Carabobo

Arco de campo de Carabobo

arco del campo de carabobo

Arco de campo de Carabobo

En la siguiente foto podemos ver el tope del arco.

tope del arco

Tope del arco

arco base

Base del arco

esculturas de soldados

patio de Esculturas.

Debajo del arco encontramos a la guardia de honor de  la tumba del soldado desconocido, compuesta de dos soldados inmoviles, los cuales se turnan cada dos horas.

Esta tumba es en honor de todos los soldados muertos en esta batalla. es interesante ver el cambio de guardia, el cual lo hacen cada dos horas.

guardia de honor

Guardia de honor de la tumba del soldado desconocido

en la siguiente foto se puede observar la tumba del soldado desconocido, y atras el monumento del altar de la patria

tumba

tumba del soldado desconocido

Podemos ver en la siguiente foto tomada en google maps del Campo de Carabobo.

vista satelital campo de carabobo

Vista satelital, fuente google maps

ahora veremos una foto satelital tomada con google earth.

foto satelital de campo de carabobo 2

Foto satelital, fuente google earth

Despues del arco de Campo de Carabobo, se encuentra el monumento del altar de la patria, realizado por el escultor Antonio Rodriguez del Villar, fue inagurado el 17 12 1930, en el centenario de la muerte del Libertador

altar de la patria

Monumento del altar a la patria

parte superior del monumento del altar a la patria

Monumento del altar a la patria

A continuacion veremos los grabados que estan en el monumento del altar de la patria.

grabados en el monumento de el altar de la patria

grabados en el monumento de el altar de la patria

grabados de la batalla en el monomento de el altar de la patria

placa del monumento del altar de la patria

mas Fotos en galeria de flickr

Agradecimientos: Miriam por acompañarnos a realizar las fotos, Sr. Mario por  llevarnos al sitio, los oficiales de guardia en el campo de Carabobo.

75 comentarios

  1. Buenos dias, somos docentes de la Unidad Educativa Colegio Monseñor Lucas Guillermo castillo, ubicado en Baruta Edo Miranda, deseamos visitar sus instalaciones para la primera semana del mes de julio, vamos con un grupo de alumnos pertenecientes a la Comisión de Sociedad Bolivariana, somos un grupo de 50 personas aproximadamente, pero necesitamos información sobre costo , dias de visita etc. Por favor enviar a este correo la respuesta gracias los docentes de la Institución educativa

    • las visita son de marte a domingo desde la 6 de la mañana hasta la 6 de la tade pueden contactarme a este numero 0412 087 11 70 fui un guia del campo en el año 2005 pero lo puedo ayudar

    • señora sequera este es mi numero 0412 4987466 y 0412 0871170 estoy a la orden soy guituristico del campo de carabobo

    • INTRODUCCIÓN

      En torno al 19 de abril de 1810, los historiadores y estudiosos de la materia han creado las más diversas y controversiales interpretaciones acerca de lo que ocurrió ese día. La más conocida y difundida, es aquella que nos enseñan en las aulas de clase de los colegios: el 19 de abril de 1810 se inició el proceso de independencia de Venezuela, razón por la cual cada año lo celebramos como una fiesta nacional.

      Más recientemente se han planteado nuevas interpretaciones, las cuales señalan que, si bien es cierto que los hechos que ocurrieron el 19 de abril de 1810 desencadenaron en un proceso que condujo a la declaración de la independencia absoluta de España el 5 de julio de 1811, también es cierto que no se puede asegurar que este haya sido el propósito inicial de los participantes en los acontecimientos de aquel jueves santo.

      Quienes así piensan, consideran que lo que se planteó hace 200 años fue una vocación autonomista frente a la crisis que vivió la monarquía española a partir de 1808, producida por el amenazador control de la península por parte de las fuerzas militares francesas al mando de Napoleón Bonaparte, la ilegitimidad del Consejo de Regencia y la desigual representación de las Cortes Generales y Extraordinarias de 1810, sin que ello representara o tuviese como aspiración romper con los vínculos del rey legítimo de España e Indias, Fernando VII.

      Esta interpretación no se refiere únicamente a los hechos ocurridos en Caracas y las principales ciudades de la Capitanía General de Venezuela, sino que permitiría explicar el movimiento juntista y las diferentes manifestaciones de adhesión y lealtad que se expresaron en la mayoría de las provincias americanas entre 1808 y 1810, como respuesta a la disolución de la Junta Suprema Central – que contemplaba la participación de representantes americanos– y al establecimiento del Consejo de Regencia. Ideas que mantienen además, una estrecha relación con el discurso pactista que se había plasmado en 1808 y que se retoma nuevamente dos años más tarde, según el cual, en ausencia del Rey, la soberanía regresa a los pueblos, de allí que las juntas americanas se declaran defensoras de los derechos de Fernando VII.

      El propósito de este trabajo, es brindar a los jóvenes de nuestro país en el marco de la conmemoración de los bicentenarios de la independencia nacional, un libro de carácter informativo que complemente y profundice aspectos desatendidos por la historiografía tradicional, concerniente al 19 de abril de 1810, fecha en la cual se constituyó un nuevo gobierno que buscaba controlar a la provincia y satisfacer demandas de una mayorparticipación política y libertades económicas, pero en el contexto de una profunda crisis de la monarquía española, de la cual formábamos parte desde hacía 300 años, sin que ello, al menos en ese momento, tuviese como propósito inmediato la declaración de la independencia absoluta de España, acontecimiento que ocurrió unos meses más adelante: el 5 de julio de

      1811.

      Pero ¿Qué pasó el 19 de abril de 1810?, esta interrogante será respondida a través de un recorrido que haremos por los diferentes sucesos previos, tanto los ocurridos en la península como en la Capitanía General de Venezuela, a la vez que detallaremos lo acaecido el propio día. Para ello presentaremos dos capítulos: Crisis de la monarquía española (1808-1810) y Del juntismo a la independencia absoluta en Venezuela, en los cuales desglosaremos de manera detallada los aspectos aquí señalados.

      CAPÍTULO I

      CRISIS DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA (1808-1810)

      La desintegración de la monarquía española a raíz de las abdicaciones reales que se dieron en la ciudad francesa de Bayona en mayo de 1808, desencadenaron una serie de acontecimientos que culminaron con el establecimiento de nuevas formas de representación política en el mundo ibérico. Una de ella fue la formación de juntas de gobiernos locales en España, así como sus intentos en los territorios de América, las cuales invocaron el principio legal según el cual, en ausencia del rey la soberanía recaía en los pueblos. Tales formas de representación llevaron a la creación de la Junta Suprema Central y Gubernativa del Reino, instancia que proporcionó una solución a la crisis de la monarquía ante la invasión francesa, y que reconoció los derechos de las provincias españolas y americanas.

      No obstante, ante el fracaso político y militar que representó la Junta Suprema Central y Gubernativa del Reino a principios de 1810, como consecuencia del avance francés sobre Andalucía, se disolvió y se estableció en su lugar el Consejo de Regencia, instancia que no fue reconocida por buena parte de las provincias españolas americanas, razón por la cual se dio paso a su vez, a la conformación de juntas supremas conservadoras de los derechos de Fernando VII, las cuales asumirían la soberanía interina hasta el regreso del monarca; sin embargo, meses más tarde estas instituciones radicalizaron sus acciones políticas hasta la declaración de independencia absoluta de España, dándose inicio así, al largo y complejo proceso emancipador de los americanos y el comienzo de la construcción de los estados nacionales.

      DOS REYES UNA MONARQUÍA. DE LA INVASIÓN NAPOLEÓNICA A LAS ABDICACIONES DE BAYONA.

      1808 fue para España un año de gran inestabilidad política, pues tuvieron lugar una serie de acontecimientos que vinieron a poner en peligro el gobierno de la monarquía española. El primero de esos sucesos se produjo la noche del 17 de marzo, y es conocido como el motín de Aranjuez; siete semanas más tarde tuvieron lugar los levantamientos del 2 de mayo en la ciudad de Madrid; y sólo tres días después se producen las abdicaciones de Bayona.

      Como mencionamos, el primer acontecimiento tuvo lugar en una población española de nombre Aranjuez. Las razones que hicieron desencadenar la revuelta fueron varias: una de ellas tuvo que ver con las consecuencias de la derrota en la batalla de Trafalgar (cabo de Trafalgar, provincia de Cádiz–España), ofensiva que se llevo a cabo en octubre de 1805, y que tenía como objeto la invasión de las islas británicas por parte de Napoleón Bonaparte. Este enfrentamiento se hizo entre los aliados Francia–España y la armada británica. Otra razón está relacionada con el descontento popular y las intrigas de la Corte, donde se había creando un núcleo opositor en torno al futuro Fernando VII, formado por aristócratas recelosos del poder del primer ministro Manuel Godoy, el Príncipe de la Paz, y escandalizados por la supuesta relación que mantenía éste con la reina María Luisa de Parma.

      Una tercera causa fue la presencia de tropas francesas en la península, en virtud del Tratado de Fontainebleau, y con el cual se fueron ocupando di versas localidades españolas. Este convenio fue firmado entre España y Francia el 27 de octubre de 1807, y con él, Napoleón Bonaparte estableció la forma como debía efectuarse la invasión y dominio de Portugal y su posterior partición; sin embargo, para ello necesitaba que el ejército francés entrara en territorio español para que pudieran continuara su marcha hacia Lisboa.

      Este movimiento de tropas alarmó a Godoy, y en marzo de 1808, temiéndose lo peor, sugirió a la familia real que se retirara a Aranjuez para que en caso de alguna necesidad, pudieran seguir camino hacia el sur y embarcarse hacia América, como lo había hecho el rey Juan VI de Portugal. El 17 de marzo, tras correr por las calles de Aranjuez el rumor del viaje de los reyes, partidarios del príncipe se aglomeraron frente al Palacio Real y asaltaron la casa de Godoy, quien logró esconderse durante dos días, luego de los cual fue encontrado y trasladado hasta el Cuartel de la Guardias de Corps donde permaneció prisionero por casi un mes, hasta que fue trasladado a Francia por orden de Napoleón.

      Los seguidores del príncipe Fernando, prolongaron el motín de Aranjuez durante dos días, lo que llevo a que el 19 de marzo el rey Carlos IV, tomara la decisión de ceder el trono a su hijo; es así como en horas de la tarde abdica y el príncipe de Asturias se convirtió en el rey Fernando VII, quien volvió a la corte donde fue aclamado por el pueblo de Madrid.

      Unas semanas más tarde, tuvieron lugar los levantamientos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, surgidos por la protesta popular ante la situación de incertidumbre política generada tras el motín de Aranjuez. Estas protestas, llevadas a cabo ante el Palacio Real, fueron reprimidas por las fuerzas napoleónicas presentes en la ciudad desde el 23 de marzo, bajo el mando de Joaquín Murat, quien no conforme con haber calmado el levantamiento, se planteó controlar la administración y el ejército español, a la vez de aplicar un riguroso castigo a los rebeldes para que sirviera de escarmiento a los españoles. El mismo día del 2 de mayo firmó un decreto con el cual creó una comisión militar que sentenciaría a muerte a todos aquellos que habían sido capturados en el alzamiento; y el Consejo de Castilla publicó una proclama en la que se declaró ilícita cualquier reunión en sitios públicos y se ordenó la entrega de todas las armas, blancas o de fuego.

      Finalmente, entre el 5 y el 6 de mayo de 1808 en el castillo de Marracq de la ciudad francesa de Bayona, tuvieron lugar los acontecimientos conocidos como las abdicaciones de Bayona, en las cuales se llevaron a cabo una serie de renuncias sucesivas: en primer lugar el rey Fernando VII devuelve la corona a su padre Carlos IV, éste lo hace a favor de Napoleón, y por último, el emperador francés la concede a su hermano José, quien reinaría con el nombre de José I a partir del 7 de julio de 1808 después de jurar la nueva Constitución y de recibir, acto seguido, el juramento de fidelidad de los componentes de la junta española de Bayona. Llegó a Madrid el 20 del mismo mes, y gobernó hasta junio de 1813.

      La ausencia del monarca legítimo, la imposición de una dinastía extranjera, la sublevación popular contra Napoleón y la guerra que siguió a ésta, llevaron a los españoles peninsulares y americanos a plantearse como nunca antes una serie de cuestiones políticas cruciales, de cuya solución dependía la expulsión del ejército invasor y más tarde, la recuperación de la nación. La respuesta práctica que los españoles dieron a este problema fue la creación de juntas, que empezaron a formarse en cuanto se esparcieron las noticias de lo ocurrido en Madrid y Bayona.

      ¿QUIÉN GOBIERNA ESPAÑA? DE LA JUNTA SUPREMA CENTRAL A LA CONFORMACIÓN DEL CONSEJO DE REGENCIA.

      El juntismo marca el inicio de la nueva era política que se abre para España y América en 1808, ya que son ellas las que encarnan la soberanía popular, concepto político que simboliza y contiene el germen de los cambios que los liberales españoles pretenderán instaurar un poco más adelante. Las juntas se convirtieron en las instancias donde el poder político español se reconstituyó, y en el cual la doctrina de la soberanía del pueblo encontró su única materialización política.

      A partir del desconocimiento del gobierno central de Madrid por parte de la Junta General del Principado de Asturias el 9 de mayo de 1808, y su declaración de guerra a Francia dos semanas más tarde, el número de juntas aumentó considerablemente; el discurso utilizado se mueve dentro de un registro de tipo tradicional: obligación política como compromiso personal con el rey Fernando VII, defensa de la religión y de los usos y costumbres.

      Durante estos primeros meses de la crisis, las noticias de lo sucedido en la península empezaron a llegar a las diferentes regiones americanas. La distancia que las separaba de la metrópoli determinó que algunas, dependiendo de las novedades recibidas en un cierto momento, se vieran más afectadas que otras. Además, sólo la Junta de Sevilla fue capaz de enviar comisionados a todos los territorios importantes, mientras que la de Oviedo los envió únicamente al Virreinato de la Nueva España; no obstante, el objeto de ambas era obtener la lealtad de los americanos a Fernando VII a través de su reconocimiento como representantes privilegiadas de las demás juntas peninsulares.

      Por otra parte, los emisarios de Napoleón Bonaparte y su hermano José, estaban activos en toda la América española recibiendo órdenes, tanto del Consejo de Castilla como del Consejo de Indias, de acatar al nuevo monarca. Esta situación contribuyó a crear un ambiente sumamente confuso para los americanos y fomentó la sensación de desamparo que manifiestan a partir de ese momento.

      Al poco tiempo de conocerse las noticias peninsulares, los cabildos proponen la creación de juntas que asumieran el gobierno interino en nombre del rey Fernando VII. El fidelismo americano contenido en las propuestas para constituir juntas era aparentemente tradicionalista, pero no lo resultaba tanto en sus posibles consecuencias pues contenían los gérmenes de una actitud autonomista y así lo percibieron las juntas peninsulares, por lo que se opusieron a la formación de juntas en América, argumentando, entre otras cosas, la inexistencia de una situación de guerra.

      El 25 de septiembre de 1808, se formó en Aranjuez la Junta Suprema Central Gubernativa del Reino, integrada por dos vocales de cada una de las dieciséis juntas locales establecidas en las capitales de las provincias peninsulares hasta ese momento. Su conformación constituyó el primer paso institucional del gobierno que regirá los destinos de España hasta 1810, fecha cuando se disuelve y se constituye el Consejo de Regencia que supeditada a las Cortes Generales y Extraordinarias, y que pasó a constituirse en el gobierno que funcionó hasta el regreso del rey Fernando VII.

      La Junta Suprema Central Gubernativa representaba a toda la nación, y a la vez representa también al rey, o al menos a la permanencia de su poder. Se trata, en todo caso, de una institución inédita en España por diversos motivos: su origen (poder popular delegado), su forma (35 miembros iguales entre sí) y sus fines (asumir la totalidad de los poderes soberanos).

      En lo que respecta a América, la Junta Suprema Central Gubernativa representa el primer intento de llevar a los territorios ultramarinos por una senda política que rompía de manera radical con los moldes que habían regido las relaciones entre la metrópoli y sus provincias durante casi 300 años. El 22 de enero de 1809 la Junta Suprema Central publicó el decreto mediante el cual convocó a los americanos a elegir a los diputados que, como representantes de América, formarían parte de la misma. Las implicaciones de esta disposición fueron múltiples, pero se trata sin duda de uno de los acontecimientos claves del proceso revolucionario, ya que abre por primera vez el debate de la igualdad política entre los españoles peninsulares y americanos.

      A raíz de este documento, el problema de la representación, que en la península había sido parcialmente resuelto con la instalación de la Junta Suprema Central, se convirtió en América en el punto alrededor del cual girarán todos los temas políticos fundamentales, así como las diferencias esenciales entre los españoles americanos y peninsulares. El decreto es una declaración solemne de igualdad política que, sin embargo, contenía algunos elementos que la negaban: el tono empleado, la utilización de los términos colonias y factorías; además de la escasa representación que se adjudicaba a los diputados americanos (9 frente a

      36 peninsulares), a pesar de que se estimaba que la población americana era mayor a la peninsular.

      La trascendencia del decreto es fundamental, no sólo porque en términos teóricos abre el debate sobre la igualdad entre España y América, sino también porque en términos prácticos dio origen a una serie de documentos, poderes e instrucciones, que son de enorme valor para conocer y comprender la cultura política de los territorios americanos en aquel momento y sobre todo, porque desencadena por primera vez en el mundo hispánico, una serie de procesos electorales. Pero además, este decreto plantea otra cuestión de singular importancia: la centralización política que conllevaba la convocatoria a elecciones, privando al juntismo americano de su razón de ser, al absorber la Junta Suprema Central todo el poder que las juntas de este lado del Atlántico intentaban asumir.

      Durante buena parte de 1809 se realizaron las elecciones de diputados en las provincias americanas que formarían parte de la Junta Suprema Central. Aunque la gran mayoría de los seleccionados no pudieron llegar a la península como consecuencia de la disolución de esta instancia de poder, este proceso eleccionario representó un considerable paso en la formación de un gobierno representativo moderno. A pesar de esta decisión de ampliar la representación, siempre quedó la idea entre los principales miembros de la Junta Suprema Central, que la única manera de lograr una verdadera legitimidad era a través de la convocatoria de Cortes Generales del Reino, y sobre este tema discutieron reiteradamente hasta la fecha de su disolución, en enero de 1810.

      La profunda mutación ideológica que la España peninsular vivió y transmitió de una u otra manera a América entre 1808 y 1810 terminaría por distanciarlas. En el mismo momento en que la España inició su transición de manera abrupta y contradictoria en muchos sentidos hacia un régimen distinto, América plantea una relación con la metrópoli sobre bases completamente diferentes a las que en la práctica, habían imperado entre ellas durante casi trescientos años. Al contacto con los principios que guiaban la transición peninsular, poco después surgirán en los territorios americanos, que eran en muchos aspectos todavía más tradicionales, los primeros movimientos autonomistas exitosos.

      REACCIONES AMERICANAS. LEALTAD FIDELIDAD Y PATRIOTISMO.

      Al conocerse en los territorios americanos las noticias de lo que ocurría en España, las reacciones no se hicieron esperar: lealtad a Fernando VII y a la monarquía española, y de rotundo rechazo a la usurpación francesa dirigida por Napoleón Bonaparte, fue la respuesta inmediata que dieron sus habitantes. Vale destacar que la reacción que se produjo fue semejante a la que se dio en la península, específicamente en lo que se refiere al lenguaje, temas y valores de referencia que se discutieron en las reuniones que se llevaron a cabo.

      No obstante, a pesar del derrumbe de las instituciones y del aparato político de la monarquía española, de la situación de vacío de poder que produjo la ausencia del rey, del desconocimiento generalizado de las autoridades constituidas y la disgregación del poder en numerosas juntas provinciales, en los territorios americanos no ocurrió ningún movimiento sino hasta mediados de 1808, y se dieron con el objeto principal de demostrar fidelidad y patriotismo hacia el rey y la monarquía española, lo que evidenció además, la firme y arraigada tradición de lealtad a la corona.

      La exaltación patriótica que se desprende de todos los impresos peninsulares y americanos, así como de las ceremonias cívicas, está fundamentada esencialmente en valores antiguos: fidelidad al rey, defensa de la religión, de las costumbres y de la patria. En palabras del historiador francés François-Xavier

      Guerra: “los vínculos personales de vasallaje para con el rey y la identificación del catolicismo a lo español, que había sido durante siglos elementos esenciales de la unidad de la Monarquía, continúan siendo totalmente operativos”. En cada caso, las manifestaciones de lealtad se inscriben dentro de la tradición, y recurrieron al sistema de representaciones del imaginario político del Antiguo Régimen.

      Las fuentes americanas muestran el mismo patriotismo exaltado, representado en la figura del rey Fernando VII, y la misma determinación de resistencia al invasor francés que la península. Los temores de algunos peninsulares de que América reconociera a Napoleón Bonaparte, van a ser inmediatamente desmentidos, pues los americanos rechazaron las abdicaciones y declararon su condición de españoles y de patriotas, tal y como lo demuestran los ejemplos que veremos a continuación.

      El Virreinato de la Nueva España conoce la renuncia de Carlos IV el 9 de junio de 1808, y el 16 de julio llegan las noticias que anuncian las abdicaciones de Bayona. Una semana más tarde se conoció el levantamiento producido en Madrid el 2 de mayo, la creación de las juntas y el apoyo de los ingleses a la causa española. Inmediatamente el pueblo manifestó su apoyo a Fernando VII, así como su oposición al invasor; para ello en la capital y en las ciudades principales, efectuaron celebraciones en honor al rey y a la monarquía española, a la vez que el retrato del monarca fue colocado en el balcón y el pueblo solicitó pasearlo en triunfo por las calles de la ciudad con el mayor entusiasmo.

      Reacción similar se dio en el Virreinato del Río de la Plata una vez que llegaron en julio de 1810, las noticias de la situación que se vivía España. En tal sentido, el ayuntamiento de Buenos Aires y el del resto de las ciudades que conformaban el virreinato, propusieron el rechazo a Napoleón y que se gobernara en nombre de Fernando VII; sin embargo, el virrey Santiago de Liniers y Bremond, vaciló e insistió en que se aguardara la llegada de más noticias provenientes de España o de otras regiones de América.

      A mediados de agosto llegó un representante de Napoleón Bonaparte, quien fue despreciado por las autoridades y por el pueblo de Buenos Aires. A finales del mismo mes, la princesa Carlota Joaquina de Braganza, hermana de Fernando VII y esposa del príncipe regente de Portugal, lanzó una proclama desde Río de Janeiro en la que aseguraba que era regente de España e Indias, y que gobernaría en nombre de su encarcelado hermano. No obstante, si se reconocía como regente el Río de la Plata quedaría subordinado a la corona portuguesa, por lo cual las autoridades decidieron realizar el 21 de agosto de 1808, la jura de Fernando VII.

      Por su parte, en el Virreinato del Perú las noticias llegaron en los primeros días del mes de octubre. La jura se llevó a cabo sin mayores debates ni alteraciones el 13 del mismo mes. En Nueva Granada los informes llegan de manos del enviado de la Junta de Sevilla, Juan José de Sanllorente, quien había desembarcado en Cartagena el 6 de agosto, y llegado a la ciudad de Santa Fe de Bogotá a principios de septiembre. Su misión era la de obtener el reconocimiento del monarca. En Santa Fe de Bogotá la jura del rey Fernando VII se realizó con el lujo y el ceremonial de rigor. Al recibir las noticias de la Junta de Sevilla, se procedió a la jura, a recoger los donativos y se publicó un bando donde se informaba las últimas noticias. El 11 de septiembre se llevó a cabo la ceremonia, se adornaron los balcones, puertas y ventanas y se colocó el retrato del rey.

      El ayuntamiento de Santiago de Chile hizo clara su posición en septiembre de 1808 al declarar “la lealtad de los habitantes de Chile en nada degenera de la de sus padres, que a costa de su heroica sangre sacaron este país del estado de barbarie en que se hallaba, y uniéndolo al imperio español, lo civilizaron, poblaron e hicieron religioso […] sólo queremos ser españoles y la dominación de nuestro incomparable rey”.

      En Chuquisaca el arzobispo promovió rogativas y procesiones para orar por el rey cautivo, y se colocaron edictos en las puertas de las iglesias solicitando limosnas por la salvación del monarca. El 25 de septiembre de 1808 se realizó la jura del monarca; dos días más tarde se celebró una misa y las autoridades de la ciudad mandaron a que se acuñara una moneda alusiva al acto de jura. En Cochabamba la jura se realizó el 2 de octubre y en la ciudad de La Paz el día 13 del mismo mes. Al día siguiente se hicieron corridas de toros para celebrar el natalicio del nuevo rey Fernando VII.

      La homogeneidad de la respuesta americana evidencia la fortaleza, coherencia y unidad del imperio español, consolidado tras trescientos años de construcción y arraigo de un sistema de prácticas y valores comunes que abarcaban todas las instancias de la sociedad. Es así como las ceremonias de la jura de Fernando VII, las representaciones de los cabildos y los pronunciamientos en favor del monarca y rechazo a la usurpación francesa, se inscriben dentro de los códigos y fundamentos del Antiguo Régimen en defensa de la religión, la patria y el rey. Estos actos y pronunciamientos también fueron expresados por las autoridades de la Capitanía General de Venezuela, tal y como veremos en detalle en las páginas que siguen a continuación.

      CAPÍTULO II

      DEL JUNTISMO A LA INDEPENDENCIA ABSOLUTA EN VENEZUELA

      Las primeras respuestas americanas ante los sucesos peninsulares de 1808, estuvieron caracterizadas por sentimientos y expresiones de lealtad al rey y a la monarquía española; basadas en criterios políticos tradicionales de la relación entre la persona del monarca y el conjunto de reinos y provincias que la conformaban, diferentes entre sí, pero iguales en derechos y deberes.

      La legitimidad del sistema prevaleció a pesar de la invasión de Napoleón Bonaparte y las abdicaciones de Bayona, es decir, permaneció la idea de la monarquía en la figura simbólica del rey cautivo. No obstante, aquella convulsión política e institucional que sufría la península, hizo emerger algunas tensiones acumuladas. Como resultado de ello, los sectores privilegiados y políticamente activos, peninsulares y criollos, intensificaron sus recelos y desconfianzas, lo que llevo a tomar posiciones y a dar respuestas efectivas para el control de la situación en las provincias americanas.

      En las páginas siguientes veremos que fue a partir de 1810, cuando se incrementaron las manifestaciones reivindicativas y autonomistas en las que la legitimidad de las autoridades españolas quedó en entredicho. Desde este momento además, el problema de la fidelidad y la ruptura insurgente marcó la evolución histórica de los territorios americanos, y la llevó definitivamente hacia su propia identidad regional y posteriormente nacional, esta última lograda con la independencia absoluta de España.

      Las declaraciones de lealtad y fidelidad al rey manifestadas por las instituciones municipales, como representantes de los pueblos, reflejan la idea de un vínculo recíproco entre el monarca y el reino que no puede romperse de forma unilateral. Las teorías pactistas, según las cuales el pueblo era la fuente primaria del poder y que su ejercicio lo delegaba en el rey legítimo, hundían sus raíces en el pensamiento desarrollado por la escuela española de derecho natural y racionalista. Estas ideas estuvieron presentes en la justificación de los levantamientos peninsulares, y del mismo modo, persistieron en las manifestaciones de lealtad que se dieron en la América española. En este sentido, la cuestión estaba planteada en los siguientes términos: ausente el rey, cesaban todas las autoridades delegadas y era preciso crear juntas que asumieran la soberanía de manera interina. Sobre estos fundamentos, la doctrina absolutista del origen divino del poder real, desaparecía y la soberanía volvía a los pueblos, representados inicialmente en los cabildos y ayuntamientos.

      La existencia de estas instituciones y el establecimiento de juntas en la Capitanía General de Venezuela, revela hasta qué punto las doctrinas pactistas fueron invocadas para afrontar la crisis peninsular de 1808, derivada de la invasión napoleónica y de las abdicaciones reales en Bayona. Por otra parte, reconocer que los territorios americanos formaban parte de la monarquía española, así como el otorgamiento de representación dentro de las principales instituciones peninsulares, animó a los españoles americanos a demandar mayor autonomía.

      Hasta 1810 las respuestas se caracterizaron por la defensa de los derechos del rey Fernando VII, y en aquellos lugares donde las posturas habían sido más radicales, las autoridades pudieron sofocarlas. A partir de ese momento, los cabildos llevaron la iniciativa y protagonismo, convirtiéndose en los actores más importantes en la vida política americana. En este contexto, lo más importante radica en el hecho de que América tomó conciencia de su realidad particular en el marco de la monarquía, y de esta manera y ante la crisis, inició el camino de reasumir su soberanía e independencia.

      Los movimientos iniciados en América en 1810, surgieron sobre la base del establecimiento de juntas locales que gobernaban en nombre del rey Fernando VII y que progresivamente fueron derivando hacia posiciones claramente independentistas sobre todo en 1811. El cabildo se apoderó del poder, y como representes de la autoridad, depuso las principales autoridades constituidas. Las juntas americanas fundamentaron sus acciones en los mismos principios que habían defendido las juntas peninsulares dos años antes, pero en este momento se pensó que el gobierno soberano de España había fracasado, asumiendo ante los acontecimientos la reversión de los derechos de la soberanía interina. Su negativa al reconocimiento del Consejo de Regencia estuvo fundada en los mismos principios que animaron a la Junta de Cádiz, y en gran medida, el proceder de ésta sirvió de justificación a la decisión de rechazar sucesivamente la autoridad de la Regencia y posteriormente de las Cortes Generales y Extraordinarias mediante el establecimiento de juntas locales.

      En resumen, el análisis de la documentación de la época evidencia que el ideario de 1810, estuvo centrado fundamentalmente en la afirmación del territorio como parte integrante y esencial de la monarquía española, y en la convicción de que en adelante no podía ser considerado como colonia, ni ser objeto de una política absolutista y despótica. El sentimiento de los ayuntamientos fue esencialmente antibonapartistas y fernandistas; sin embargo, estos espacios fueron utilizados para expresar las inquietudes de sus miembros y sus demandas de reformas y cambios. Incógnitas como: ¿cuál era el pueblo titular de la soberanía?, ¿Qué instituciones debían ejercer el gobierno?, ¿cuál era la naturaleza de dicho poder?, ¿cuál era la mejor manera de obtener la representación de los territorios?, entre otras interrogantes, centraron la atención y las discusiones de los habitantes de estas tierras a partir de ese momento.

      ¿QUÉ PASÓ EL 19 DE ABRIL DE 1810 EN CARACAS?

      Desde los primeros días de 1810, los habitantes de la provincia de Venezuela se encontraban en una situación de angustia e incertidumbre como consecuencia de la falta de noticias peninsulares.

      A finales del mes de febrero, desembarcaron en el puerto de La Guaira los tripulantes de la goleta Rosa. Inmediatamente se trasladaron a la capital para ofrecer sus mercancías e informar sobre los últimos acontecimientos: el avance de

      las tropas francesas en Linares y Almadén, y el manifiesto del gobierno español a los habitantes de Sevilla, noticias muy poco alentadoras. Desde ese momento – escribiría posteriormente el intendente de ejército y Real Hacienda Vicente Basadre– “empezó en Caracas un rumor sordo de que España estaba perdida y no dejaron de esparcirse y propagarse estos rumores en todo el mes de marzo, porque no llegaba ningún buque ni noticias de España”.

      A mediados de marzo, la publicación oficial de la provincia, denominada la Gazeta de Caracas, anunció la reunión de las Cortes Generales y Extraordinarias del Reino, y en entregas sucesivas la Instrucción que debería seguirse para la elección de diputados americanos. Para finales de ese mes, el 29 de marzo de 1810, el capitán general Vicente Emparan y el auditor de guerra José Vicente de Anca, publicaron un bando denunciando las últimas maniobras del “tirano Napoleón” contra la nación española “cuyas armas y perfidia aumentan más y más cada día en la metrópoli el valor y patriotismo”. Asimismo establecieron algunas medidas para identificar y detener los espías franceses “provistos de papeles sediciosos y cartas fingidas de nuestro amado monarca”.

      Una semana más tarde, el 7 de abril, Emparan publicó nuevamente un manifiesto reconociendo que el gobierno “ha llegado a entender que corren en esta capital especies muy funestas sobre la suerte de la metrópoli”, pero asegura “que este silencio acredita que los existentes en nuestra península están tranquilos sobre su conservación y la de las América”. Para culminar, hizo un llamado a la calma y esperanza de mejores tiempos “esperemos tranquilos ver la suerte que tiene destinada a nuestro amado Fernando, y a la Madre Patria, que no dudo será favorable, pues por lo que hemos experimentado vamos bien que obra la mano del Todo Poderoso”.

      Entre el 12 y 14 de abril llegó a Puerto Cabello el bergantín Palomo, que partió del puerto peninsular español de Cádiz el 3 de marzo, y traía noticias de la toma de Sevilla, del inminente ataque a Cádiz –último bastión de la resistencia española–, de la disolución de la Junta Suprema Central y de la conformación del

      Consejo de Regencia como autoridad soberana. Esta información llegó a Caracas el 17 de abril y las autoridades fijaron inmediatamente carteles en las calles de la capital recomendando tranquilidad ante los rumores que generaron las nuevas noticias.

      El proceso de instalación de la Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, establecida el 19 de abril de 1810, se inició con la llegada a Caracas el día anterior de dos emisarios de la recién constituida Regencia, quienes habían sido enviados con el fin de solicitar el reconocimiento de estas provincias. En una ciudad llena de rumores y noticias contradictorias sobre el verdadero estado de la España peninsular, este hecho vino a desatar la presión de algunos jóvenes criollos caraqueños que llevaron al alcalde del ayuntamiento capitalino Martín Tovar Ponte y al regidor Nicolás Anzola a presionar a su vez al vicepresidente del cabildo, José de las Llamozas, para que convocara una sesión extraordinaria para las primeras horas del 19 de abril de 1810.

      Con esta situación, nuevamente los dos temas más sensibles y complejos del debate que se había producido en los territorios americanos, el de la soberanía y el de la representación política, se convierten en el centro de la discordia que servirá de fundamento, entre muchos otros, a la final decisión emancipadora de mediados de 1811. La opinión generalizada con respecto al tema del ejercicio de la soberanía, remite a cuestionar y rechazar la legitimidad del Consejo de Regencia como depositaria de la soberanía, y en relación con el tema de la representación, será la desigualdad que se presenta en las Cortes Generales y Extraordinarias.

      El planteamiento era sencillo, pero al mismo tiempo complejo por su impacto en buena parte de los americanos: si se les había convocado para que participasen en la máxima institución de la monarquía española en calidad de diputados en 1809, proceso que pese a las complicaciones se había realizado en varias capitales de América, no podían informarles que no existía la Junta Suprema Central y que en su lugar se estableció la Regencia como depositaria del rey Fernando VII.

      Ante las nuevas noticias provenientes de España, la respuesta de buena parte de los americanos fue el desconocimiento de la autori dad y legitimidad del Consejo de Regencia, y la creación de juntas supremas depositarias de la soberanía y defensoras de los derechos de Fernando VII. Las juntas que se constituyen en 1810 no reconocen a los representantes del poder real, y desconocen la autoridad del Consejo de Regencia; defienden el derecho de reasumir la soberanía al tiempo que rechazan y condenan la desigual representación que se ofrecía a los americanos para participar en las Cortes Generales que se reunirían a finales de ese año en Cádiz.

      En la ciudad de Caracas, miembros de las familias principales preocupados por la situación en España, se reunieron en diversas casas durante todo el día 18, mientras que otros recorrían la ciudad para alertar a sus partidarios. Al día siguiente, el 19 de abril de 1810, algunos integrantes del cabildo, entre ellos el alcalde Martín Tovar Ponte, el alférez real Feliciano Palacios Blanco, el síndico procurador Lino de Clemente y los regidores Valentín de Ribas, Nicolás Anzola, Isidoro Antonio López Méndez y Dionisio Palacios, estaban de acuerdo en plantear la necesidad de formar una junta inmediatamente. Otros, como el alcalde José de las Llamozas y el regidor José Hilario Mora, no se oponían abiertamente , pero mostraban cierta inconformidad. El marqués del Toro, Francisco Rodríguez del Toro, coronel de milicias y su hermano Fernando, inspector general, apoyaron desde Valencia el movimiento, al igual que buena parte de la oficialidad de los cuerpos regulares y de las milicias.

      No estaba comprometida la jerarquía eclesiástica, pero algunos sacerdotes eran partidarios de la conformación de la junta, como José Cortés de Madariaga y el presbítero Francisco José Ribas, hermano del regidor Valentín de Ribas, y de uno de los más destacados promotores de la revolución y ciudadano del pueblo de Chacao, José Félix Ribas.

      El 19 de abril de 1810, a tempranas horas de la mañana, los miembros del Cabildo Municipal de Caracas se reunieron en la sede del mismo. Hacia las 8, los regidores Valentín de Ribas y Rafael González invitaron al gobernador y capitán general Vicente Emparan a reunirse con el ayuntamiento, la cual acepto el funcionario español, y a la cual fue acompañado por su asesor José Vicente de Anca. Allí se encontraron con la celebración de un cabildo extraordinario que Emparan no había convocado, y era él, el único que legalmente podía hacerlo. Una vez en la reunión, se le instó a formar una junta para hacer frente a la terrible crisis que atravesaba la península, a lo cual Emparan argumentó que la situación militar no era crítica y que si la Junta Suprema Central había cesado, la Regencia la había sustituido; pero se replicó que este último cuerpo no era legítimo, pues no había sido elegido por los españoles, como sí había ocurrido con la Junta Suprema Central de España e Indias.

      En última instancia, decían los cabildantes caraqueños, la provincia de Venezuela tenía tanto derecho de crear su propia junta como las provincias españolas. Todas reconocían por rey a Fernando VII, pero la Regencia no tenía derecho a ejercer soberanía sobre Venezuela en nombre de aquél. A las 9 de la mañana, Emparan cortó el debate, alegando que era hora de asistir a los oficios de Semana Santa en la catedral; acompañado del cabildo, cruzó la plaza en medio de una inquieta multitud allí congregada. Al llegar a las puertas del templo se oyeron voces de “¡a Cabildo, a Cabildo!”. Francisco Salias atajó enérgicamente a Emparan, lo tomó por el brazo y le exigió volver al Cabildo. Al ver este desacato a la primera autoridad civil y militar, los granaderos que formaban la guardia ante el templo aprestaron las armas, pero su jefe, el capitán Luís de Ponte, les ordenó quedarse firmes. Emparan accedió a regresar a la sede del cabildo, al igual que lo hicieron los cabildantes y algunos vecinos de la ciudad de Caracas.

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      INTRODUCCIÓN

      En torno al 19 de abril de 1810, los historiadores y estudiosos de la materia han creado las más diversas y controversiales interpretaciones acerca de lo que ocurrió ese día. La más conocida y difundida, es aquella que nos enseñan en las aulas de clase de los colegios: el 19 de abril de 1810 se inició el proceso de independencia de Venezuela, razón por la cual cada año lo celebramos como una fiesta nacional.

      Más recientemente se han planteado nuevas interpretaciones, las cuales señalan que, si bien es cierto que los hechos que ocurrieron el 19 de abril de 1810 desencadenaron en un proceso que condujo a la declaración de la independencia absoluta de España el 5 de julio de 1811, también es cierto que no se puede asegurar que este haya sido el propósito inicial de los participantes en los acontecimientos de aquel jueves santo.

      Quienes así piensan, consideran que lo que se planteó hace 200 años fue una vocación autonomista frente a la crisis que vivió la monarquía española a partir de 1808, producida por el amenazador control de la península por parte de las fuerzas militares francesas al mando de Napoleón Bonaparte, la ilegitimidad del Consejo de Regencia y la desigual representación de las Cortes Generales y Extraordinarias de 1810, sin que ello representara o tuviese como aspiración romper con los vínculos del rey legítimo de España e Indias, Fernando VII.

      Esta interpretación no se refiere únicamente a los hechos ocurridos en Caracas y las principales ciudades de la Capitanía General de Venezuela, sino que permitiría explicar el movimiento juntista y las diferentes manifestaciones de adhesión y lealtad que se expresaron en la mayoría de las provincias americanas entre 1808 y 1810, como respuesta a la disolución de la Junta Suprema Central – que contemplaba la participación de representantes americanos– y al establecimiento del Consejo de Regencia. Ideas que mantienen además, una estrecha relación con el discurso pactista que se había plasmado en 1808 y que se retoma nuevamente dos años más tarde, según el cual, en ausencia del Rey, la soberanía regresa a los pueblos, de allí que las juntas americanas se declaran defensoras de los derechos de Fernando VII.

      El propósito de este trabajo, es brindar a los jóvenes de nuestro país en el marco de la conmemoración de los bicentenarios de la independencia nacional, un libro de carácter informativo que complemente y profundice aspectos desatendidos por la historiografía tradicional, concerniente al 19 de abril de 1810, fecha en la cual se constituyó un nuevo gobierno que buscaba controlar a la provincia y satisfacer demandas de una mayorparticipación política y libertades económicas, pero en el contexto de una profunda crisis de la monarquía española, de la cual formábamos parte desde hacía 300 años, sin que ello, al menos en ese momento, tuviese como propósito inmediato la declaración de la independencia absoluta de España, acontecimiento que ocurrió unos meses más adelante: el 5 de julio de

      1811.

      Pero ¿Qué pasó el 19 de abril de 1810?, esta interrogante será respondida a través de un recorrido que haremos por los diferentes sucesos previos, tanto los ocurridos en la península como en la Capitanía General de Venezuela, a la vez que detallaremos lo acaecido el propio día. Para ello presentaremos dos capítulos: Crisis de la monarquía española (1808-1810) y Del juntismo a la independencia absoluta en Venezuela, en los cuales desglosaremos de manera detallada los aspectos aquí señalados.

      CAPÍTULO I

      CRISIS DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA (1808-1810)

      La desintegración de la monarquía española a raíz de las abdicaciones reales que se dieron en la ciudad francesa de Bayona en mayo de 1808, desencadenaron una serie de acontecimientos que culminaron con el establecimiento de nuevas formas de representación política en el mundo ibérico. Una de ella fue la formación de juntas de gobiernos locales en España, así como sus intentos en los territorios de América, las cuales invocaron el principio legal según el cual, en ausencia del rey la soberanía recaía en los pueblos. Tales formas de representación llevaron a la creación de la Junta Suprema Central y Gubernativa del Reino, instancia que proporcionó una solución a la crisis de la monarquía ante la invasión francesa, y que reconoció los derechos de las provincias españolas y americanas.

      No obstante, ante el fracaso político y militar que representó la Junta Suprema Central y Gubernativa del Reino a principios de 1810, como consecuencia del avance francés sobre Andalucía, se disolvió y se estableció en su lugar el Consejo de Regencia, instancia que no fue reconocida por buena parte de las provincias españolas americanas, razón por la cual se dio paso a su vez, a la conformación de juntas supremas conservadoras de los derechos de Fernando VII, las cuales asumirían la soberanía interina hasta el regreso del monarca; sin embargo, meses más tarde estas instituciones radicalizaron sus acciones políticas hasta la declaración de independencia absoluta de España, dándose inicio así, al largo y complejo proceso emancipador de los americanos y el comienzo de la construcción de los estados nacionales.

      DOS REYES UNA MONARQUÍA. DE LA INVASIÓN NAPOLEÓNICA A LAS ABDICACIONES DE BAYONA.

      1808 fue para España un año de gran inestabilidad política, pues tuvieron lugar una serie de acontecimientos que vinieron a poner en peligro el gobierno de la monarquía española. El primero de esos sucesos se produjo la noche del 17 de marzo, y es conocido como el motín de Aranjuez; siete semanas más tarde tuvieron lugar los levantamientos del 2 de mayo en la ciudad de Madrid; y sólo tres días después se producen las abdicaciones de Bayona.

      Como mencionamos, el primer acontecimiento tuvo lugar en una población española de nombre Aranjuez. Las razones que hicieron desencadenar la revuelta fueron varias: una de ellas tuvo que ver con las consecuencias de la derrota en la batalla de Trafalgar (cabo de Trafalgar, provincia de Cádiz–España), ofensiva que se llevo a cabo en octubre de 1805, y que tenía como objeto la invasión de las islas británicas por parte de Napoleón Bonaparte. Este enfrentamiento se hizo entre los aliados Francia–España y la armada británica. Otra razón está relacionada con el descontento popular y las intrigas de la Corte, donde se había creando un núcleo opositor en torno al futuro Fernando VII, formado por aristócratas recelosos del poder del primer ministro Manuel Godoy, el Príncipe de la Paz, y escandalizados por la supuesta relación que mantenía éste con la reina María Luisa de Parma.

      Una tercera causa fue la presencia de tropas francesas en la península, en virtud del Tratado de Fontainebleau, y con el cual se fueron ocupando di versas localidades españolas. Este convenio fue firmado entre España y Francia el 27 de octubre de 1807, y con él, Napoleón Bonaparte estableció la forma como debía efectuarse la invasión y dominio de Portugal y su posterior partición; sin embargo, para ello necesitaba que el ejército francés entrara en territorio español para que pudieran continuara su marcha hacia Lisboa.

      Este movimiento de tropas alarmó a Godoy, y en marzo de 1808, temiéndose lo peor, sugirió a la familia real que se retirara a Aranjuez para que en caso de alguna necesidad, pudieran seguir camino hacia el sur y embarcarse hacia América, como lo había hecho el rey Juan VI de Portugal. El 17 de marzo, tras correr por las calles de Aranjuez el rumor del viaje de los reyes, partidarios del príncipe se aglomeraron frente al Palacio Real y asaltaron la casa de Godoy, quien logró esconderse durante dos días, luego de los cual fue encontrado y trasladado hasta el Cuartel de la Guardias de Corps donde permaneció prisionero por casi un mes, hasta que fue trasladado a Francia por orden de Napoleón.

      Los seguidores del príncipe Fernando, prolongaron el motín de Aranjuez durante dos días, lo que llevo a que el 19 de marzo el rey Carlos IV, tomara la decisión de ceder el trono a su hijo; es así como en horas de la tarde abdica y el príncipe de Asturias se convirtió en el rey Fernando VII, quien volvió a la corte donde fue aclamado por el pueblo de Madrid.

      Unas semanas más tarde, tuvieron lugar los levantamientos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, surgidos por la protesta popular ante la situación de incertidumbre política generada tras el motín de Aranjuez. Estas protestas, llevadas a cabo ante el Palacio Real, fueron reprimidas por las fuerzas napoleónicas presentes en la ciudad desde el 23 de marzo, bajo el mando de Joaquín Murat, quien no conforme con haber calmado el levantamiento, se planteó controlar la administración y el ejército español, a la vez de aplicar un riguroso castigo a los rebeldes para que sirviera de escarmiento a los españoles. El mismo día del 2 de mayo firmó un decreto con el cual creó una comisión militar que sentenciaría a muerte a todos aquellos que habían sido capturados en el alzamiento; y el Consejo de Castilla publicó una proclama en la que se declaró ilícita cualquier reunión en sitios públicos y se ordenó la entrega de todas las armas, blancas o de fuego.

      Finalmente, entre el 5 y el 6 de mayo de 1808 en el castillo de Marracq de la ciudad francesa de Bayona, tuvieron lugar los acontecimientos conocidos como las abdicaciones de Bayona, en las cuales se llevaron a cabo una serie de renuncias sucesivas: en primer lugar el rey Fernando VII devuelve la corona a su padre Carlos IV, éste lo hace a favor de Napoleón, y por último, el emperador francés la concede a su hermano José, quien reinaría con el nombre de José I a partir del 7 de julio de 1808 después de jurar la nueva Constitución y de recibir, acto seguido, el juramento de fidelidad de los componentes de la junta española de Bayona. Llegó a Madrid el 20 del mismo mes, y gobernó hasta junio de 1813.

      La ausencia del monarca legítimo, la imposición de una dinastía extranjera, la sublevación popular contra Napoleón y la guerra que siguió a ésta, llevaron a los españoles peninsulares y americanos a plantearse como nunca antes una serie de cuestiones políticas cruciales, de cuya solución dependía la expulsión del ejército invasor y más tarde, la recuperación de la nación. La respuesta práctica que los españoles dieron a este problema fue la creación de juntas, que empezaron a formarse en cuanto se esparcieron las noticias de lo ocurrido en Madrid y Bayona.

      ¿QUIÉN GOBIERNA ESPAÑA? DE LA JUNTA SUPREMA CENTRAL A LA CONFORMACIÓN DEL CONSEJO DE REGENCIA.

      El juntismo marca el inicio de la nueva era política que se abre para España y América en 1808, ya que son ellas las que encarnan la soberanía popular, concepto político que simboliza y contiene el germen de los cambios que los liberales españoles pretenderán instaurar un poco más adelante. Las juntas se convirtieron en las instancias donde el poder político español se reconstituyó, y en el cual la doctrina de la soberanía del pueblo encontró su única materialización política.

      A partir del desconocimiento del gobierno central de Madrid por parte de la Junta General del Principado de Asturias el 9 de mayo de 1808, y su declaración de guerra a Francia dos semanas más tarde, el número de juntas aumentó considerablemente; el discurso utilizado se mueve dentro de un registro de tipo tradicional: obligación política como compromiso personal con el rey Fernando VII, defensa de la religión y de los usos y costumbres.

      Durante estos primeros meses de la crisis, las noticias de lo sucedido en la península empezaron a llegar a las diferentes regiones americanas. La distancia que las separaba de la metrópoli determinó que algunas, dependiendo de las novedades recibidas en un cierto momento, se vieran más afectadas que otras. Además, sólo la Junta de Sevilla fue capaz de enviar comisionados a todos los territorios importantes, mientras que la de Oviedo los envió únicamente al Virreinato de la Nueva España; no obstante, el objeto de ambas era obtener la lealtad de los americanos a Fernando VII a través de su reconocimiento como representantes privilegiadas de las demás juntas peninsulares.

      Por otra parte, los emisarios de Napoleón Bonaparte y su hermano José, estaban activos en toda la América española recibiendo órdenes, tanto del Consejo de Castilla como del Consejo de Indias, de acatar al nuevo monarca. Esta situación contribuyó a crear un ambiente sumamente confuso para los americanos y fomentó la sensación de desamparo que manifiestan a partir de ese momento.

      Al poco tiempo de conocerse las noticias peninsulares, los cabildos proponen la creación de juntas que asumieran el gobierno interino en nombre del rey Fernando VII. El fidelismo americano contenido en las propuestas para constituir juntas era aparentemente tradicionalista, pero no lo resultaba tanto en sus posibles consecuencias pues contenían los gérmenes de una actitud autonomista y así lo percibieron las juntas peninsulares, por lo que se opusieron a la formación de juntas en América, argumentando, entre otras cosas, la inexistencia de una situación de guerra.

      El 25 de septiembre de 1808, se formó en Aranjuez la Junta Suprema Central Gubernativa del Reino, integrada por dos vocales de cada una de las dieciséis juntas locales establecidas en las capitales de las provincias peninsulares hasta ese momento. Su conformación constituyó el primer paso institucional del gobierno que regirá los destinos de España hasta 1810, fecha cuando se disuelve y se constituye el Consejo de Regencia que supeditada a las Cortes Generales y Extraordinarias, y que pasó a constituirse en el gobierno que funcionó hasta el regreso del rey Fernando VII.

      La Junta Suprema Central Gubernativa representaba a toda la nación, y a la vez representa también al rey, o al menos a la permanencia de su poder. Se trata, en todo caso, de una institución inédita en España por diversos motivos: su origen (poder popular delegado), su forma (35 miembros iguales entre sí) y sus fines (asumir la totalidad de los poderes soberanos).

      En lo que respecta a América, la Junta Suprema Central Gubernativa representa el primer intento de llevar a los territorios ultramarinos por una senda política que rompía de manera radical con los moldes que habían regido las relaciones entre la metrópoli y sus provincias durante casi 300 años. El 22 de enero de 1809 la Junta Suprema Central publicó el decreto mediante el cual convocó a los americanos a elegir a los diputados que, como representantes de América, formarían parte de la misma. Las implicaciones de esta disposición fueron múltiples, pero se trata sin duda de uno de los acontecimientos claves del proceso revolucionario, ya que abre por primera vez el debate de la igualdad política entre los españoles peninsulares y americanos.

      A raíz de este documento, el problema de la representación, que en la península había sido parcialmente resuelto con la instalación de la Junta Suprema Central, se convirtió en América en el punto alrededor del cual girarán todos los temas políticos fundamentales, así como las diferencias esenciales entre los españoles americanos y peninsulares. El decreto es una declaración solemne de igualdad política que, sin embargo, contenía algunos elementos que la negaban: el tono empleado, la utilización de los términos colonias y factorías; además de la escasa representación que se adjudicaba a los diputados americanos (9 frente a

      36 peninsulares), a pesar de que se estimaba que la población americana era mayor a la peninsular.

      La trascendencia del decreto es fundamental, no sólo porque en términos teóricos abre el debate sobre la igualdad entre España y América, sino también porque en términos prácticos dio origen a una serie de documentos, poderes e instrucciones, que son de enorme valor para conocer y comprender la cultura política de los territorios americanos en aquel momento y sobre todo, porque desencadena por primera vez en el mundo hispánico, una serie de procesos electorales. Pero además, este decreto plantea otra cuestión de singular importancia: la centralización política que conllevaba la convocatoria a elecciones, privando al juntismo americano de su razón de ser, al absorber la Junta Suprema Central todo el poder que las juntas de este lado del Atlántico intentaban asumir.

      Durante buena parte de 1809 se realizaron las elecciones de diputados en las provincias americanas que formarían parte de la Junta Suprema Central. Aunque la gran mayoría de los seleccionados no pudieron llegar a la península como consecuencia de la disolución de esta instancia de poder, este proceso eleccionario representó un considerable paso en la formación de un gobierno representativo moderno. A pesar de esta decisión de ampliar la representación, siempre quedó la idea entre los principales miembros de la Junta Suprema Central, que la única manera de lograr una verdadera legitimidad era a través de la convocatoria de Cortes Generales del Reino, y sobre este tema discutieron reiteradamente hasta la fecha de su disolución, en enero de 1810.

      La profunda mutación ideológica que la España peninsular vivió y transmitió de una u otra manera a América entre 1808 y 1810 terminaría por distanciarlas. En el mismo momento en que la España inició su transición de manera abrupta y contradictoria en muchos sentidos hacia un régimen distinto, América plantea una relación con la metrópoli sobre bases completamente diferentes a las que en la práctica, habían imperado entre ellas durante casi trescientos años. Al contacto con los principios que guiaban la transición peninsular, poco después surgirán en los territorios americanos, que eran en muchos aspectos todavía más tradicionales, los primeros movimientos autonomistas exitosos.

      REACCIONES AMERICANAS. LEALTAD FIDELIDAD Y PATRIOTISMO.

      Al conocerse en los territorios americanos las noticias de lo que ocurría en España, las reacciones no se hicieron esperar: lealtad a Fernando VII y a la monarquía española, y de rotundo rechazo a la usurpación francesa dirigida por Napoleón Bonaparte, fue la respuesta inmediata que dieron sus habitantes. Vale destacar que la reacción que se produjo fue semejante a la que se dio en la península, específicamente en lo que se refiere al lenguaje, temas y valores de referencia que se discutieron en las reuniones que se llevaron a cabo.

      No obstante, a pesar del derrumbe de las instituciones y del aparato político de la monarquía española, de la situación de vacío de poder que produjo la ausencia del rey, del desconocimiento generalizado de las autoridades constituidas y la disgregación del poder en numerosas juntas provinciales, en los territorios americanos no ocurrió ningún movimiento sino hasta mediados de 1808, y se dieron con el objeto principal de demostrar fidelidad y patriotismo hacia el rey y la monarquía española, lo que evidenció además, la firme y arraigada tradición de lealtad a la corona.

      La exaltación patriótica que se desprende de todos los impresos peninsulares y americanos, así como de las ceremonias cívicas, está fundamentada esencialmente en valores antiguos: fidelidad al rey, defensa de la religión, de las costumbres y de la patria. En palabras del historiador francés François-Xavier

      Guerra: “los vínculos personales de vasallaje para con el rey y la identificación del catolicismo a lo español, que había sido durante siglos elementos esenciales de la unidad de la Monarquía, continúan siendo totalmente operativos”. En cada caso, las manifestaciones de lealtad se inscriben dentro de la tradición, y recurrieron al sistema de representaciones del imaginario político del Antiguo Régimen.

      Las fuentes americanas muestran el mismo patriotismo exaltado, representado en la figura del rey Fernando VII, y la misma determinación de resistencia al invasor francés que la península. Los temores de algunos peninsulares de que América reconociera a Napoleón Bonaparte, van a ser inmediatamente desmentidos, pues los americanos rechazaron las abdicaciones y declararon su condición de españoles y de patriotas, tal y como lo demuestran los ejemplos que veremos a continuación.

      El Virreinato de la Nueva España conoce la renuncia de Carlos IV el 9 de junio de 1808, y el 16 de julio llegan las noticias que anuncian las abdicaciones de Bayona. Una semana más tarde se conoció el levantamiento producido en Madrid el 2 de mayo, la creación de las juntas y el apoyo de los ingleses a la causa española. Inmediatamente el pueblo manifestó su apoyo a Fernando VII, así como su oposición al invasor; para ello en la capital y en las ciudades principales, efectuaron celebraciones en honor al rey y a la monarquía española, a la vez que el retrato del monarca fue colocado en el balcón y el pueblo solicitó pasearlo en triunfo por las calles de la ciudad con el mayor entusiasmo.

      Reacción similar se dio en el Virreinato del Río de la Plata una vez que llegaron en julio de 1810, las noticias de la situación que se vivía España. En tal sentido, el ayuntamiento de Buenos Aires y el del resto de las ciudades que conformaban el virreinato, propusieron el rechazo a Napoleón y que se gobernara en nombre de Fernando VII; sin embargo, el virrey Santiago de Liniers y Bremond, vaciló e insistió en que se aguardara la llegada de más noticias provenientes de España o de otras regiones de América.

      A mediados de agosto llegó un representante de Napoleón Bonaparte, quien fue despreciado por las autoridades y por el pueblo de Buenos Aires. A finales del mismo mes, la princesa Carlota Joaquina de Braganza, hermana de Fernando VII y esposa del príncipe regente de Portugal, lanzó una proclama desde Río de Janeiro en la que aseguraba que era regente de España e Indias, y que gobernaría en nombre de su encarcelado hermano. No obstante, si se reconocía como regente el Río de la Plata quedaría subordinado a la corona portuguesa, por lo cual las autoridades decidieron realizar el 21 de agosto de 1808, la jura de Fernando VII.

      Por su parte, en el Virreinato del Perú las noticias llegaron en los primeros días del mes de octubre. La jura se llevó a cabo sin mayores debates ni alteraciones el 13 del mismo mes. En Nueva Granada los informes llegan de manos del enviado de la Junta de Sevilla, Juan José de Sanllorente, quien había desembarcado en Cartagena el 6 de agosto, y llegado a la ciudad de Santa Fe de Bogotá a principios de septiembre. Su misión era la de obtener el reconocimiento del monarca. En Santa Fe de Bogotá la jura del rey Fernando VII se realizó con el lujo y el ceremonial de rigor. Al recibir las noticias de la Junta de Sevilla, se procedió a la jura, a recoger los donativos y se publicó un bando donde se informaba las últimas noticias. El 11 de septiembre se llevó a cabo la ceremonia, se adornaron los balcones, puertas y ventanas y se colocó el retrato del rey.

      El ayuntamiento de Santiago de Chile hizo clara su posición en septiembre de 1808 al declarar “la lealtad de los habitantes d

    • tal dia como hoy 2 de julio de 1813 se libro la batalla de niquitao los realista eran comandado por Félix Ribas, Rafael Urdaneta Faría y Vicente Campo Elías, que venía de los Llanos, derrota el viernes 2 de julio de 1813, en Niquitao, a las fuerzas realistas dirigidas por el comandante José Martí, quien estaba subordinado al gobernador de Barinas, el capitán de fragata Antonio Tiscar y Pedrosa. Fueron hechos prisioneros 540 realistas, muchos de ellos se pasaron a los patriotas. Los tres capitanes españoles y otros individuos originarios de España fueron ejecutados en otro episodio de la guerra a muerte.
      Bolívar y Girardot avanzan sobre los restos realistas al mando de Tiscar, que consiguen retirarse hacia Nutrias y San Fernando de Apure donde pretendían reunirse con José Antonio Yáñez, que vía Apure, desde Guasdalito, en su camino desde San Cristóbal, había vencido al patriota Antonio Nicolás Briceño, el 15 de mayo. Pero Antonio Tiscar y Pedrosa no consigue reunirse con Yañez y se embarca hacía Angostura, en la Guayana venezolana.
      Responder

  2. Buenos Dias, saludos desde el estado Carabobo aclaracion de que no somos parte del Campo Carabobo, solo una pagina de informacion de los sitios historicos de Venezuela, pero le podemos decir que la entrada al campo Carabobo es gratuita, y todos los dias son dias de visita, pero los dias viernes sabado y domingo hay rutina de cambio de guardia de honor de la tumba del soldado desconocido y es interesante ver este acto.
    Saludos.

    • si algjuien esta leyendo esta pagina hoy es dia de la juventud y dia de la batalla de la victoria donde jose feliz ribas y La batalla de La Victoria tuvo que armar a unos mil estudiantes de los colegios y seminarios de la ciudad y de los otros poblados vecinos, entre ellos 85 estudiantes del Seminario de Santa Rosa de Lima de Caracas.4 Antes de entrar en batalla, el general Ribas arengó a los adolescentes que lo acompañaban, finalizando con estas palabras:
      Soldados: Lo que tanto hemos deseado realizará hoy: he ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que será memorable, ni aun podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer! ¡Viva la República!5
      La batalla comenzó a las siete de la mañana y duró todo el día en las calles de la ciudad. Los efectivos republicanos construyeron una impresionante resistencia al empuje de las tropas realistas. Al caer la tarde, la batalla aún no se había decidido por ninguno de los dos bandos. Cuando la refriega arreciaba, los patriotas reciben un refuerzo de 220 soldados de caballería a cargo de Vicente Campo Elías, procedente de San Mateo. Horas después, los realistas se retiraron del combate.

  3. esta Francisco de Miranda en el Campo de Carabobo

    • amanda nuestro generalisimo Sebastián Francisco de Miranda Rodríguez (Caracas, 28 de marzo de 1750 – San Fernando, Cádiz, 14 de julio de 1816) no estubo en la batalla de carabobo ya q para esa fecha habia muerto enserrado en cadiz españa si quiere mas informacion llama a este numero 0412 0871170

  4. Felicitaciones excelente y muy buena descripcion del monumento a la Batalla de Carabobo,la cual corresponde el monumento ppal al sitio donde se definió la batalla un poco después del mediodía del 24 de junio de 1.821,hay que destacar que la guardia de honor del campo de Carabobo usa el UNIFORME ORIGINAL de los húsares de la Guardia de Honor del Libertador Simón Bolivar desde el año 2.006 derogando con ello el usado por esta histórica agrupación desde el año 1.971,que no correspondía al diseño original. LA GUARDIA DE HONOR DEL CAMPO DE CARABOBO ES LA QUINTA GUARDIA DE PRESTIGIO EN EL MUNDO, SIN EMBARGO ES LA UNICA EN TODO EL MUNDO QUE TIENE SU CUARTEL GENERAL EN EL MISMO CAMPO DE BATALLA.

    • eso es correcto yo estuben para ese periodo cuando cambiaron los uniforme por el actuar que usan ahorita

      • El 19 de abril de 1810 se reúne un Cabildo extraordinario como respuesta inmediata a la disolución de la Junta Suprema de España y la renuncia del Rey Fernando VII. Surgió un movimiento popular ocurrido en la ciudad de Caracas el Jueves Santo del 19 de abril de 1810, iniciando con ello la lucha por la independencia de Venezuela. El movimiento se originó por el rechazo de los caraqueños al nuevo gobernador Vicente Emparan, quien había sido nombrado por el hermano de Napoleón Bonaparte, José I de España, que se desempeñaba como rey de turno debido al derrocamiento del rey español, Fernando VII, tras la invasión napoleónica en España. El Jueves Santo del 19 de abril, mientras el capitán general Emparan se dirigía a misa, un grupo perteneciente a la aristocracia y burguesía criolla, miembros del Cabildo de Caracas, desconocen entonces al Capitán General de Venezuela. Él no estuvo de acuerdo con esto, y cuando desde la ventana del ayuntamiento le preguntó al pueblo que se había reunido en la plaza mayor (hoy Plaza Bolívar) si quería que él siguiera mandando, el presbítero José Cortés de Madariaga, le hizo signos a la multitud para que contestaran que “NO”. Emparan dijo que entonces él tampoco quería el mando, renunció y se fue a España. Se firma también el Acta del 19 de abril de 1810, se aduce que actuaban en nombre de Fernando VII, rey depuesto de España, y en desobediencia a José I.

        Se establece entonces una Junta de Gobierno que toma las siguientes iniciativas: establecer juntas similares en las provincias de Cumaná, Margarita, Barinas, Barcelona, Trujillo y Mérida; además de liberar el comercio exterior, prohibir el comercio de esclavos negros, crear la Sociedad Patriótica (para fomentar la agricultura y la industria), así como la Academia de Matemáticas. Se envían delegaciones diplomáticas a los países que podían apoyar la insurrección: Inglaterra, Estados Unidos y Nueva Granada. Tres provincias permanecen leales al gobierno establecido en España: Maracaibo, Coro y Guayana.

        Este desconocimiento a la autoridad del Capitán General de Venezuela es un paso al 5 de julio de 1811, con la firma del Acta de la Declaración de Independencia de Venezuela, en la que Venezuela declara formalmente su independencia.

        Este aniversario se celebra como el Día de la Proclamación de la Independencia de Venezuela. El Libro de Actas original del primer Cabildo de Caracas se encuentra en la Capilla Santa Rosa de Lima, en el Palacio Municipal de Caracas. Antecedentes Entre los antecedentes más cercanos al 19 de abril, se hallan la conspiración de Gual y España en 1797, la expedición libertadora de Francisco de Miranda en 1806 y la conspiración de los Mantuanos en 1808. En relación al movimiento llevado a cabo en Caracas y La Guaira por parte de Gual y España, en el mismo participaron individuos de todas las clases sociales, excepto los mantuanos; tratándose en términos generales, de un proyecto revolucionario igualitario, republicano y democrático, con proyección hacia el resto del continente. En cuanto a sus líderes, tenemos que Manuel Gual era un hijo de un militar distinguido que había defendido La Guaira 50 años antes; por su parte, José María España había sido teniente de justicia de Macuto; es decir, ambos eran hombres cultos incorporados a la administración colonial. A la conspiración se sumaron también republicanos españoles que poco antes habían organizado en Madrid una revolución similar, quienes fueron apresados y remitidos a América como reos de Estado. En este grupo destacaba Juan Bautista Picornell, quien en poco tiempo estableció contacto con Gual y España. El ideario de la revolución de Gual y España se expresó en unas Ordenanzas que en nombre de la Santísima Trinidad se proponían restituir al pueblo americano su libertad. Entre los puntos fundamentales de este programa figuraban la instauración en los departamentos de Venezuela de un nuevo gobierno; y la proclamación de los derechos del hombre (igualdad, fraternidad, libertad y propiedad, lo que contribuiría a la eliminación de las clases sociales por parte de la República. Asimismo, dicho movimiento pretendía extender la revolución a otras regiones de América. Otro documento importante de la revolución de Gual y España fue el folleto de los derechos del hombre, que fue impreso en la isla de Guadalupe. No obstante, la conspiración se descubrió antes de que llegase a estallar. Los revolucionarios españoles lograron huir y se refugiaron en las Antillas. Manuel Gual fue a Trinidad, donde murió, se cree que envenenado en 1800. José María España, quien había huido y regresado, fue apresado y ejecutado en la plaza mayor de Caracas en 1799. Aunque la conspiración en definitiva fue bañada en sangre, conmovió la tranquilidad de la sociedad colonial, y generó una honda preocupación en los mantuanos caraqueños, quienes vieron amenazada su posición preeminente en la sociedad. En 1806 la tranquilidad de la vida colonial venezolana se vio una vez más sacudida, cuando Francisco de Miranda, emprendió una expedición libertadora de Venezuela desde Nueva York. Disponía de tres barcos, y la mayoría de los tripulantes, oficiales y soldados, eran norteamericanos. Miranda intentó desembarcar en Ocumare de la Costa, pero varios buques españoles se lo impidieron, refugiándose en Trinidad. Meses después intentó un nuevo desembarco en Coro, pese a que en esta ocasión logró poner pie en tierra, la población huyó, por lo que Miranda tuvo que desistir de sus planes. Sin embargo, a bordo del buque “Leander” traía una imprenta con cual imprimió proclamas que incitaban a los venezolanos a combatir por su libertad e independencia. También difundió la célebre “Carta a los españoles-americanos” del jesuita peruano Juan Pablo Viscardo, en la que éste animaba los americanos a defender sus derechos y los de sus sucesores. Al fracasar su expedición, Miranda se trasladó a Trinidad y posteriormente a Inglaterra, desde donde prosiguió promoviendo la independencia de Venezuela y de América Latina. Mientras que el movimiento de Miranda tenía como objeto tomar el poder de Venezuela desde el exterior, para hacerla libre e independiente; la conspiración de los mantuanos en 1808 intentaba apoderarse del poder desde dentro, es decir, mediante un golpe de Estado. Para este momento, los mantuanos tenían el poder económico a través del control del Cabildo, el Real Consulado y la agricultura, aspiraban a obtener el poder político ya fuera Venezuela independiente o por lo menos autónoma. La invasión en 1808 de España por parte de los franceses y el arresto del rey Carlos IV y su sucesor Fernando VII, crearon el vacío el poder propicio para los intereses del mantuanaje caraqueño. En tal sentido, al enterarse los mantuanos que en todas las provincias españolas se organizaron juntas para preparar la resistencia contra las fuerzas invasoras y para dirigir la política de cada región, le solicitan al capitán interino de Venezuela, Juan de Casas, que organice también una junta con la misma característica de las españolas y en la cual tuvieran ellos el puesto preponderante; en otras palabras era una revolución interna que no pretendía cambiar el orden social. En definitiva, la conspiración de 1808 fracasó debido a que el capitán general no accedió a las demandas de los mantuanos, poniendo en prisión a los más exaltados y enviando a sus haciendas a los más moderados. También fracasó este movimiento, como consecuencia del apoyo de los oficiales de las milicias de pardos, quienes se presentaron ante Casas y se mostraron dispuestos a combatir contra los mantuanos, si éstos persistían en sus propósitos.

        [editar] Véase también

    • si algjuien esta leyendo esta pagina hoy es dia de la juventud y dia de la batalla de la victoria donde jose feliz ribas y La batalla de La Victoria tuvo que armar a unos mil estudiantes de los colegios y seminarios de la ciudad y de los otros poblados vecinos, entre ellos 85 estudiantes del Seminario de Santa Rosa de Lima de Caracas.4 Antes de entrar en batalla, el general Ribas arengó a los adolescentes que lo acompañaban, finalizando con estas palabras:
      Soldados: Lo que tanto hemos deseado realizará hoy: he ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que será memorable, ni aun podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer! ¡Viva la República!5
      La batalla comenzó a las siete de la mañana y duró todo el día en las calles de la ciudad. Los efectivos republicanos construyeron una impresionante resistencia al empuje de las tropas realistas. Al caer la tarde, la batalla aún no se había decidido por ninguno de los dos bandos. Cuando la refriega arreciaba, los patriotas reciben un refuerzo de 220 soldados de caballería a cargo de Vicente Campo Elías, procedente de San Mateo. Horas después, los realistas se retiraron del combate.

  5. me parece excelente la manera en el q se explica todo lo referente a campo carabobo sobre todo las fotos estan demasiadas buenas bueno me despido y suerte a todos.

    • si algjuien esta leyendo esta pagina hoy es dia de la juventud y dia de la batalla de la victoria donde jose feliz ribas y La batalla de La Victoria tuvo que armar a unos mil estudiantes de los colegios y seminarios de la ciudad y de los otros poblados vecinos, entre ellos 85 estudiantes del Seminario de Santa Rosa de Lima de Caracas.4 Antes de entrar en batalla, el general Ribas arengó a los adolescentes que lo acompañaban, finalizando con estas palabras:
      Soldados: Lo que tanto hemos deseado realizará hoy: he ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que será memorable, ni aun podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer! ¡Viva la República!5
      La batalla comenzó a las siete de la mañana y duró todo el día en las calles de la ciudad. Los efectivos republicanos construyeron una impresionante resistencia al empuje de las tropas realistas. Al caer la tarde, la batalla aún no se había decidido por ninguno de los dos bandos. Cuando la refriega arreciaba, los patriotas reciben un refuerzo de 220 soldados de caballería a cargo de Vicente Campo Elías, procedente de San Mateo. Horas después, los realistas se retiraron del combate.

    • Al Excelentísimo señor Vicepresidente de Nueva Granada.
      Ayer se ha confirmado con una espléndida victoria el nacimiento político la República de Colombia.
      Reunidas las divisiones del Ejército Libertador en los campos Tinaquillo el 23, marchamos ayer por la mañana sobre el Cuartel General enemigo situado en Carabobo, en el orden siguiente: La primera división, compuesta del bravo batallón Británico, del Bravo de Apure y 1.500 caballos a las órdenes del señor general Páez. La segunda, compuesta de la segunda brigada de La Guardia con los batallones Tiradores, Boyacá y Vargas, y el Escuadrón Sagrado que manda el impertérrito coronel Aramendi a las órdenes del señor general Cedeño. La tercera, compuesta de la primera brigada de La Guardia con los batallones Rifles, Granaderos, Vencedor de Boyacá, Anzoátegui y el regimiento de caballería del intrépido coronel Rondón, a las órdenes del señor coronel Plaza.
      Nuestra marcha por los montes y desfiladeros que nos separaban del campo enemigo fue rápida y ordenada. A las 11 de la mañana desfilamos por nuestra izquierda al frente del ejército enemigo bajo sus fuegos; atravesamos un riachuelo, que sólo daba frente para un hombre, a presencia de un ejército que bien colocado en una altura inaccesible y plana, nos dominaba y nos cruzaba con todos sus fuegos.
      El bizarro general Páez a la cabeza de los dos batallones de su división y del regimiento de caballería del valiente coronel Muñoz, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo que en media hora todo él fue envuelto y cortado. Nada hará jamás bastante honor al valor de estas tropas. El batallón Británico mandado por el benemérito coronel Farriar pudo aún distinguirse entre tantos valientes y tuvo una gran pérdida de oficiales.
      La conducta del general Páez en la última y en la más gloriosa victoria de Colombia lo ha hecho acreedor al último rango en la milicia, y yo, en nombre del Congreso, le he ofrecido en el campo de batalla el empleo de General en Jefe de ejército.
      De la segunda división no entró en acción más que una parte del batallón de Tiradores de La Guardia que manda el benemérito comandante Heras. Pero su general, desesperado de no poder entrar en la batalla con toda su división por los obstáculos del terreno, dio solo contra una masa de infantería y murió en medio de ella del modo heroico que merecía terminar la noble carrera del bravo de los bravos de Colombia. La República ha perdido en el general Cedeño un grande apoyo en paz o en guerra; ninguno más valiente que él, ninguno más obediente al Gobierno. Yo recomiendo las cenizas de este General al Congreso Soberano para que se le tributen los honores de un triunfo solemne. Igual dolor sufre la República con la muerte del intrepidísimo coronel Plaza que, lleno de un entusiasmo sin ejemplo, se precipitó sobre un batallón enemigo a rendirlo. El coronel Plaza es acreedor a las lágrimas de Colombia y a que el Congreso le conceda los honores de un heroísmo eminente.
      Disperso el ejército enemigo, el ardor de nuestros jefes y oficiales en perseguirlo fue tal que tuvimos una gran pérdida en esta alta clase del ejército. El boletín dará el nombre de estos ilustres.
      El ejército español pasaba de seis mil hombres, compuesto de todo lo mejor de las expediciones pacificadoras. Este ejército ha dejado de serlo. Cuatrocientos hombres habrán entrado hoy a Puerto Cabello.
      El Ejército Libertador tenía igual fuerza que el enemigo, pero no más que una quinta parte de él ha decidido la batalla. Nuestra pérdida no es sino dolorosa: apenas 200 muertos y heridos.
      El coronel Rangel, que hizo como siempre prodigios, ha marchado hoy a establecer la línea contra Puerto Cabello.
      Acepte el Congreso Soberano en nombre de los bravos que tengo la honra de mandar, el homenaje de un ejército rendido, el más grande y más hermoso que ha hecho armas en Colombia en un campo de batalla.
      Tengo el honor de ser con la más alta consideración, de V. E. atento, humilde servidor

      Simón Bolívar

      Valencia, 25 de junio de 1821.

  6. hola a todos hoy visite el campo de carabobo con la finalidad de realizar un sendero pero no me dieron informacion de nada porq no habian guias de verdad este esta bastante expecifico y gracias por esta informacion

    • cuado quiera me contacta estoy a la orden hermano por este numero 0412 087 11 70 yo tedoy esa guiatura y asi recuerdo viejo tiempo

    • si algjuien esta leyendo esta pagina hoy es dia de la juventud y dia de la batalla de la victoria donde jose feliz ribas y La batalla de La Victoria tuvo que armar a unos mil estudiantes de los colegios y seminarios de la ciudad y de los otros poblados vecinos, entre ellos 85 estudiantes del Seminario de Santa Rosa de Lima de Caracas.4 Antes de entrar en batalla, el general Ribas arengó a los adolescentes que lo acompañaban, finalizando con estas palabras:
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      La batalla comenzó a las siete de la mañana y duró todo el día en las calles de la ciudad. Los efectivos republicanos construyeron una impresionante resistencia al empuje de las tropas realistas. Al caer la tarde, la batalla aún no se había decidido por ninguno de los dos bandos. Cuando la refriega arreciaba, los patriotas reciben un refuerzo de 220 soldados de caballería a cargo de Vicente Campo Elías, procedente de San Mateo. Horas después, los realistas se retiraron del combate.

  7. hola buenas noche es para saber si hay reciben mujeres para prestar servicio

  8. Es precio esta reliquia y mas ver a los guardia de honor cuidando la tumba,estar hay es una emosion unica y siente una tranquilidad tan bella esto es venezuela y tenemos que conocer cada una de sus bellezas.

    • si algjuien esta leyendo esta pagina hoy es dia de la juventud y dia de la batalla de la victoria donde jose feliz ribas y La batalla de La Victoria tuvo que armar a unos mil estudiantes de los colegios y seminarios de la ciudad y de los otros poblados vecinos, entre ellos 85 estudiantes del Seminario de Santa Rosa de Lima de Caracas.4 Antes de entrar en batalla, el general Ribas arengó a los adolescentes que lo acompañaban, finalizando con estas palabras:
      Soldados: Lo que tanto hemos deseado realizará hoy: he ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que será memorable, ni aun podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer! ¡Viva la República!5
      La batalla comenzó a las siete de la mañana y duró todo el día en las calles de la ciudad. Los efectivos republicanos construyeron una impresionante resistencia al empuje de las tropas realistas. Al caer la tarde, la batalla aún no se había decidido por ninguno de los dos bandos. Cuando la refriega arreciaba, los patriotas reciben un refuerzo de 220 soldados de caballería a cargo de Vicente Campo Elías, procedente de San Mateo. Horas después, los realistas se retiraron del combate.

  9. buenas estar presente en el campo imortal de carabobo, es observar una puerta al pasado historico de nuestro pais, es el simbolismo de la gesta enmancipadora construida por el pensamiento del libertador felicito al regimiento de honor que cuida y custodia el complejo cultural.
    observar el cambio de guardia es rememorar el legado de los hombres y mujeres que forjaron la patria. es importante que asignen un guia para que oriente a los visitantes y de informacion sobre los aspectos historicos alli

    • yo estoy a la orden para darle esa guiatura que ustedes necesitan este es mi numero 0412 087 11 70 sargento primero de la guardia nacional sanchéz montero

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      Soldados: Lo que tanto hemos deseado realizará hoy: he ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que será memorable, ni aun podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer! ¡Viva la República!5
      La batalla comenzó a las siete de la mañana y duró todo el día en las calles de la ciudad. Los efectivos republicanos construyeron una impresionante resistencia al empuje de las tropas realistas. Al caer la tarde, la batalla aún no se había decidido por ninguno de los dos bandos. Cuando la refriega arreciaba, los patriotas reciben un refuerzo de 220 soldados de caballería a cargo de Vicente Campo Elías, procedente de San Mateo. Horas después, los realistas se retiraron del combate.

  10. buenos dias me alegro mucho que esten conociendo lo que fue mi casa hace 5 anos , como soldado de la guardia de honor presidencial para mi fue y sera una honra haber estado en ese campo de batalla ,ademas por haberme parado en ese arco del triunfo de verdad fue demasido bien, y hasta la actualidad continuo siendo militar gracias a dios saludos a todos

  11. algun dia mis amigo me gustaria estar con ustedes de nuebo dando una guia tura de ese glorioso campo como lo es carabobo

  12. comandante soy el cuñado de yelitze se le felicita y saluda el campo de carabobo lo tiene usted y sus soldados muy bonito ejemplo para el mundo se le saluda

    • Soy amante del Campo de Carabobo, como sitio de recreacion, cultura e identidad con mi estado natal, me gustaria que le hicieran un cariñito: el paseo por los proceres, por la tumba del soldado desconocido, camino hacia el espejo de agua y el altar estuviesen emplomados esos pisos como erase una vez que estuvo asi, y nuestros visitantes se sintiesen orgullosos de verse en esos caminos o piso espejos como integrantes de ese hermoso momumento, mil felicitaciones a esos guias que con mucho amor describen cada escultura u arte con tanta identifficacion, excelente la dramatizacion de la Batalla de Carabobo, tuvo amplia cobertura e impacto en jovenes escolares, .

      • si algjuien esta leyendo esta pagina hoy es dia de la juventud y dia de la batalla de la victoria donde jose feliz ribas y La batalla de La Victoria tuvo que armar a unos mil estudiantes de los colegios y seminarios de la ciudad y de los otros poblados vecinos, entre ellos 85 estudiantes del Seminario de Santa Rosa de Lima de Caracas.4 Antes de entrar en batalla, el general Ribas arengó a los adolescentes que lo acompañaban, finalizando con estas palabras:
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        La batalla comenzó a las siete de la mañana y duró todo el día en las calles de la ciudad. Los efectivos republicanos construyeron una impresionante resistencia al empuje de las tropas realistas. Al caer la tarde, la batalla aún no se había decidido por ninguno de los dos bandos. Cuando la refriega arreciaba, los patriotas reciben un refuerzo de 220 soldados de caballería a cargo de Vicente Campo Elías, procedente de San Mateo. Horas después, los realistas se retiraron del combate.

  13. very good.

    • como me gustaria estar de nuevo en esa tierra q me vio nacer como militar ya hacen 7 año hoy en dia soy sargento primero de la guardia nacional bolivariana de verda fueron momento muy lindo donde se para un guardia de honor no se para mas nadie como dice el canto un soldado de la 24 que rinde honores parado en el arco monta guardi por 7 dias asi se adiestra esa compañia saludo a todos en especial a los guia turistico como lo son ardana redondo charli figueroa rodriguez bravo rodriguez pinto yorman y mi persona sanchez montero jhonatan josue es un orgullo para nosotro explicar como nuestro heroes lograron la independencia de venezuela en este campo de batlla de decir q somo entre 125 guardia de honores exitente la numero sinco y ademas somo la unica en estilo a nivel mundia que rinde honores en el mismo campo de batalla

  14. muy buena lo que dice

  15. buenos dias, requerimos por favor a quien dirigir una solicitud para una visita al monumento del campo de Carabobo los mas pronto posible gracias

    • buenas tardes soy guia turistico del campo de carabobo aunque ya no estoy en valencia pero si desean una guiatura me pueden contactar por este numero 0412 087 11 70 es completamente gratuita le dire todos los significado de eso busto y alegoria q se encuentran dentro del conjunto monumental

      • Al Excelentísimo señor Vicepresidente de Nueva Granada.
        Ayer se ha confirmado con una espléndida victoria el nacimiento político la República de Colombia.
        Reunidas las divisiones del Ejército Libertador en los campos Tinaquillo el 23, marchamos ayer por la mañana sobre el Cuartel General enemigo situado en Carabobo, en el orden siguiente: La primera división, compuesta del bravo batallón Británico, del Bravo de Apure y 1.500 caballos a las órdenes del señor general Páez. La segunda, compuesta de la segunda brigada de La Guardia con los batallones Tiradores, Boyacá y Vargas, y el Escuadrón Sagrado que manda el impertérrito coronel Aramendi a las órdenes del señor general Cedeño. La tercera, compuesta de la primera brigada de La Guardia con los batallones Rifles, Granaderos, Vencedor de Boyacá, Anzoátegui y el regimiento de caballería del intrépido coronel Rondón, a las órdenes del señor coronel Plaza.
        Nuestra marcha por los montes y desfiladeros que nos separaban del campo enemigo fue rápida y ordenada. A las 11 de la mañana desfilamos por nuestra izquierda al frente del ejército enemigo bajo sus fuegos; atravesamos un riachuelo, que sólo daba frente para un hombre, a presencia de un ejército que bien colocado en una altura inaccesible y plana, nos dominaba y nos cruzaba con todos sus fuegos.
        El bizarro general Páez a la cabeza de los dos batallones de su división y del regimiento de caballería del valiente coronel Muñoz, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo que en media hora todo él fue envuelto y cortado. Nada hará jamás bastante honor al valor de estas tropas. El batallón Británico mandado por el benemérito coronel Farriar pudo aún distinguirse entre tantos valientes y tuvo una gran pérdida de oficiales.
        La conducta del general Páez en la última y en la más gloriosa victoria de Colombia lo ha hecho acreedor al último rango en la milicia, y yo, en nombre del Congreso, le he ofrecido en el campo de batalla el empleo de General en Jefe de ejército.
        De la segunda división no entró en acción más que una parte del batallón de Tiradores de La Guardia que manda el benemérito comandante Heras. Pero su general, desesperado de no poder entrar en la batalla con toda su división por los obstáculos del terreno, dio solo contra una masa de infantería y murió en medio de ella del modo heroico que merecía terminar la noble carrera del bravo de los bravos de Colombia. La República ha perdido en el general Cedeño un grande apoyo en paz o en guerra; ninguno más valiente que él, ninguno más obediente al Gobierno. Yo recomiendo las cenizas de este General al Congreso Soberano para que se le tributen los honores de un triunfo solemne. Igual dolor sufre la República con la muerte del intrepidísimo coronel Plaza que, lleno de un entusiasmo sin ejemplo, se precipitó sobre un batallón enemigo a rendirlo. El coronel Plaza es acreedor a las lágrimas de Colombia y a que el Congreso le conceda los honores de un heroísmo eminente.
        Disperso el ejército enemigo, el ardor de nuestros jefes y oficiales en perseguirlo fue tal que tuvimos una gran pérdida en esta alta clase del ejército. El boletín dará el nombre de estos ilustres.
        El ejército español pasaba de seis mil hombres, compuesto de todo lo mejor de las expediciones pacificadoras. Este ejército ha dejado de serlo. Cuatrocientos hombres habrán entrado hoy a Puerto Cabello.
        El Ejército Libertador tenía igual fuerza que el enemigo, pero no más que una quinta parte de él ha decidido la batalla. Nuestra pérdida no es sino dolorosa: apenas 200 muertos y heridos.
        El coronel Rangel, que hizo como siempre prodigios, ha marchado hoy a establecer la línea contra Puerto Cabello.
        Acepte el Congreso Soberano en nombre de los bravos que tengo la honra de mandar, el homenaje de un ejército rendido, el más grande y más hermoso que ha hecho armas en Colombia en un campo de batalla.
        Tengo el honor de ser con la más alta consideración, de V. E. atento, humilde servidor

        Simón Bolívar

        Valencia, 25 de junio de 1821.

    • Juana Nohemi es un orgullo para todos los venezolanos encontrar en esta pagina a nuestro Campo Inmortal con su Reseña Historica 01-05-2012 gracias.

      • si algjuien esta leyendo esta pagina hoy es dia de la juventud y dia de la batalla de la victoria donde jose feliz ribas y La batalla de La Victoria tuvo que armar a unos mil estudiantes de los colegios y seminarios de la ciudad y de los otros poblados vecinos, entre ellos 85 estudiantes del Seminario de Santa Rosa de Lima de Caracas.4 Antes de entrar en batalla, el general Ribas arengó a los adolescentes que lo acompañaban, finalizando con estas palabras:
        Soldados: Lo que tanto hemos deseado realizará hoy: he ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que será memorable, ni aun podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer! ¡Viva la República!5
        La batalla comenzó a las siete de la mañana y duró todo el día en las calles de la ciudad. Los efectivos republicanos construyeron una impresionante resistencia al empuje de las tropas realistas. Al caer la tarde, la batalla aún no se había decidido por ninguno de los dos bandos. Cuando la refriega arreciaba, los patriotas reciben un refuerzo de 220 soldados de caballería a cargo de Vicente Campo Elías, procedente de San Mateo. Horas después, los realistas se retiraron del combate.

  16. 0412 087 11 70 soy guia turitico del campo los puedo ayudar

  17. megusta ir mucho a campo de carabobo, me gusta por hay puedo compartir con mi familia

  18. Buenos días, alguien me podría decir cuantos metros de alto tiene el arco?? Lo necesito saber para una investigación de arquitectura

  19. alguien q tenga fotografias de los años 2005 y 2006 . me gustaria tener la oportunidad d verme tantos años despues uniformado d husar

  20. mi amigos gracias por visitar nuestro campo de carabobo es algo bonito invito a todos aquellas persona q no an tenido la oportunidad de ir al compo q lo hagan para que vivan una experiensia con nuestra historia y escuchen en parte dado por nuestro libertado

    • Al Excelentísimo señor Vicepresidente de Nueva Granada.
      Ayer se ha confirmado con una espléndida victoria el nacimiento político la República de Colombia.
      Reunidas las divisiones del Ejército Libertador en los campos Tinaquillo el 23, marchamos ayer por la mañana sobre el Cuartel General enemigo situado en Carabobo, en el orden siguiente: La primera división, compuesta del bravo batallón Británico, del Bravo de Apure y 1.500 caballos a las órdenes del señor general Páez. La segunda, compuesta de la segunda brigada de La Guardia con los batallones Tiradores, Boyacá y Vargas, y el Escuadrón Sagrado que manda el impertérrito coronel Aramendi a las órdenes del señor general Cedeño. La tercera, compuesta de la primera brigada de La Guardia con los batallones Rifles, Granaderos, Vencedor de Boyacá, Anzoátegui y el regimiento de caballería del intrépido coronel Rondón, a las órdenes del señor coronel Plaza.
      Nuestra marcha por los montes y desfiladeros que nos separaban del campo enemigo fue rápida y ordenada. A las 11 de la mañana desfilamos por nuestra izquierda al frente del ejército enemigo bajo sus fuegos; atravesamos un riachuelo, que sólo daba frente para un hombre, a presencia de un ejército que bien colocado en una altura inaccesible y plana, nos dominaba y nos cruzaba con todos sus fuegos.
      El bizarro general Páez a la cabeza de los dos batallones de su división y del regimiento de caballería del valiente coronel Muñoz, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo que en media hora todo él fue envuelto y cortado. Nada hará jamás bastante honor al valor de estas tropas. El batallón Británico mandado por el benemérito coronel Farriar pudo aún distinguirse entre tantos valientes y tuvo una gran pérdida de oficiales.
      La conducta del general Páez en la última y en la más gloriosa victoria de Colombia lo ha hecho acreedor al último rango en la milicia, y yo, en nombre del Congreso, le he ofrecido en el campo de batalla el empleo de General en Jefe de ejército.
      De la segunda división no entró en acción más que una parte del batallón de Tiradores de La Guardia que manda el benemérito comandante Heras. Pero su general, desesperado de no poder entrar en la batalla con toda su división por los obstáculos del terreno, dio solo contra una masa de infantería y murió en medio de ella del modo heroico que merecía terminar la noble carrera del bravo de los bravos de Colombia. La República ha perdido en el general Cedeño un grande apoyo en paz o en guerra; ninguno más valiente que él, ninguno más obediente al Gobierno. Yo recomiendo las cenizas de este General al Congreso Soberano para que se le tributen los honores de un triunfo solemne. Igual dolor sufre la República con la muerte del intrepidísimo coronel Plaza que, lleno de un entusiasmo sin ejemplo, se precipitó sobre un batallón enemigo a rendirlo. El coronel Plaza es acreedor a las lágrimas de Colombia y a que el Congreso le conceda los honores de un heroísmo eminente.
      Disperso el ejército enemigo, el ardor de nuestros jefes y oficiales en perseguirlo fue tal que tuvimos una gran pérdida en esta alta clase del ejército. El boletín dará el nombre de estos ilustres.
      El ejército español pasaba de seis mil hombres, compuesto de todo lo mejor de las expediciones pacificadoras. Este ejército ha dejado de serlo. Cuatrocientos hombres habrán entrado hoy a Puerto Cabello.
      El Ejército Libertador tenía igual fuerza que el enemigo, pero no más que una quinta parte de él ha decidido la batalla. Nuestra pérdida no es sino dolorosa: apenas 200 muertos y heridos.
      El coronel Rangel, que hizo como siempre prodigios, ha marchado hoy a establecer la línea contra Puerto Cabello.
      Acepte el Congreso Soberano en nombre de los bravos que tengo la honra de mandar, el homenaje de un ejército rendido, el más grande y más hermoso que ha hecho armas en Colombia en un campo de batalla.
      Tengo el honor de ser con la más alta consideración, de V. E. atento, humilde servidor

      Simón Bolívar

      Valencia, 25 de junio de 1821.

  21. 0412 4987466 mi otro numero estoy a la orden para dar las guiatura en el inmortal campo de carabobo

  22. Célebre documento dictado por Simón Bolívar y dado a conocer en la ciudad de Trujillo, el 15 de junio de 1813. La Proclama de guerra a muerte, fue la respuesta de Bolívar ante los numerosos crímenes perpetrados por Domingo de Monteverde, Francisco Cervériz, Antonio Zuazola, Pascual Martínez, Lorenzo Fernández de la Hoz, José Yánez, Francisco Rosete y otros jefes realistas luego de la caída de la Primera República. La matanza de los republicanos por parte de los jefes españoles llegó a extremos tales de provocar el rechazo de personajes adictos a la causa monárquica. Uno de ellos fue el abogado fue el abogado Francisco de Heredia, oidor y regente de la Real Audiencia de Caracas, quien pidió en distintas formas que cesaran las ejecuciones, lo cual no sucedió. Según el testimonio del propio Heredia relatado en sus Memorias, un fraile capuchino de las misiones de Apure que actuaba como uno de los partidarios de Monteverde, exhortó en una ocasión «… en alta voz a los soldados, de siete años arriba, no dejasen vivo a nadie…» Bolívar en su Campaña Libertadora de 1813 recibió información de la consumación de hechos como el relatado por Heredia, lo que le llevó a expresar el 8 de junio en Mérida: «Nuestro odio será implacable y la guerra será a muerte».

    Al pronunciamiento de Bolívar del 8 de junio siguió la proclama el 15 de junio en Trujillo del Decreto a muerte el cual termina de la manera siguiente: «…Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de Venezuela. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables». En una primera instancia esta manifestación fue considerada por Bolívar como ley fundamental de la República, que luego ampliaría y ratificaría en el cuartel general de Puerto Cabello, mediante una proclama del 6 de septiembre del mismo año 1813, acto que según algunos historiadores puede ser considerado como un «Segundo Decreto de Guerra a Muerte». Posteriormente, cuando en el segundo semestre de 1813 aparecen en escena José Tomás Boves y Francisco Tomás Morales, la matanza se hace más intensa por parte de los realistas y la respuesta de los republicanos es radicalizar la aplicación de la «guerra a muerte». Derivado de esto se produjo la ejecución de los presos españoles y canarios de Caracas y La Guaira ordenada por Bolívar en febrero de 1814. En este último año la «guerra a muerte» se recrudece, perdiéndose numerosas vidas de ambos bandos. Asimismo, es en este contexto de destrucción en el que cae la Segunda República.

    Entre los años 1815, 1816 y 1817 la «guerra a muerte» se extiende a la Nueva Granada, en donde el general Pablo Morillo la ejecuta con la mayor crueldad. Entre las numerosas víctimas de Morillo se pueden destacar el científico Francisco José de Caldas, los estadistas neogranadinos Camilo Torres y Manuel Rodríguez Torices y los patriotas venezolanos Andrés Linares y Francisco José García de Hevia. A pesar de haber sido Bolívar el autor del decreto de guerra sin cuartel, en varias ocasiones consideró la posibilidad de la derogación de dicho instrumento. En tal sentido, en su proclama de Ocumare del 6 de julio de 1816, expresó que: «…La guerra a muerte que nos han hecho nuestros enemigos cesará por nuestra parte: perdonamos a los que se rindan, aunque sean españoles. Ningún español sufrirá la muerte fuera del campo de batalla»; lo cual obviamente buscaba humanizar la contienda militar. Finalmente, el 26 de noviembre de 1820 se celebró en Trujillo, en el mismo lugar donde se proclamó la «guerra a muerte», el Tratado de Regularización de la Guerra, el cual derogaba el decreto de 1813.

  23. gracias por dejar sus comentario. tamin quiero agradecerle a los muchachos de turismo e chichirivichi por invitarme a darle el recorrido en el campo de carabobo

  24. tal dia como hoy 2 de julio de 1813 se libro la batalla de niquitao los realista eran comandado por Félix Ribas, Rafael Urdaneta Faría y Vicente Campo Elías, que venía de los Llanos, derrota el viernes 2 de julio de 1813, en Niquitao, a las fuerzas realistas dirigidas por el comandante José Martí, quien estaba subordinado al gobernador de Barinas, el capitán de fragata Antonio Tiscar y Pedrosa. Fueron hechos prisioneros 540 realistas, muchos de ellos se pasaron a los patriotas. Los tres capitanes españoles y otros individuos originarios de España fueron ejecutados en otro episodio de la guerra a muerte.

    Bolívar y Girardot avanzan sobre los restos realistas al mando de Tiscar, que consiguen retirarse hacia Nutrias y San Fernando de Apure donde pretendían reunirse con José Antonio Yáñez, que vía Apure, desde Guasdalito, en su camino desde San Cristóbal, había vencido al patriota Antonio Nicolás Briceño, el 15 de mayo. Pero Antonio Tiscar y Pedrosa no consigue reunirse con Yañez y se embarca hacía Angostura, en la Guayana venezolana.

  25. tengo una fotografía del arco del campo muy antigua quisiera determinar de que fecha es, podría usted ayudarme??

    • publique la fotografia para determinar de q año es

      • enviemela a este correo para yo deicrle de q año es

      • donde puedo conseguir informacion sobre el plan de ordenamiento de campo carabobo? o tambien sobre la estructura, de que estan hechas las estatuas y bustos? cosas asi, gracias

  26. 1836 Se inaugura el Arco de Triunfo de París, treinta años después de que fuera colocada la primera piedra.

  27. en ese arco de triunfo de paris se encuentra esculpido el rostro de nuestro generalisima francisco de mirando siendo el unico latino americano en participar en la revoluciön francesa y en la independencia de los EEUU

  28. Escrito de Bolívar[editar]

    “El 31, bien temprano me puse en marcha y a las dos horas de jornada recibí aviso del combate de nuestra descubierta, en que me dice que el enemigo, en número de más de mil hombres, venia al encuentro y que se hallaba al frente de él en la sabanas de Los Pegones.

    Forcé mis marchas y cuando llegue allí, el enemigo, acobardado con la sola presencia de nuestros cazadores, se retiraba. Di orden para que lo persiguiesen nuestra caballería, que inmediatamente obedeció y cargó sobre él; pero cuando llego a la sabana de los Taguanes, lo hallo formando en batalla y fue preciso que guardándose a la infantería; llego esta, dispuse el campo y viendo que el enemigo marchaba sobre nosotros, determiné irlo a recibir, ordene marcharse de frente la infantería y que la caballería…

    Entonces la intrepidez de nuestras tropas produjo en las españolas el pavor, inmediatamente emprendieron su retirada ordenada y la sostuvieron por espacio de seis horas hasta que viendo que nuestra caballería casi lo cortaba, se introdujo el desorden, empezó la disolución, y a las dos horas de persecución ya teníamos a mas de doscientos prisioneros, porción de fusiles, cartucheras, pertrechos, que dejaban en el campo.

    Toda la tarde duró la acción, en que murieron muchos españoles, entre ellos seis de sus mejores oficiales, uno de estos el comandante Izquierdo; perdieron toda su infantería, que quedó dispersa por los bosques, o prisioneros, o pasado a nosotros pidiendo asegurar que no escapo ningún infante. De este modo he destruido los miserables estos que mantenían el poder tirano de los españoles en la Provincia de Caracas, siendo mucho de extrañar que no hubiésemos tenido por nuestra parte otra perdida que la herida leve de un soldado..”

    En 1913 se levantó un monumento en el sitio de la batalla para celebrar los cien años de la victoria patriota.

  29. tal dia como hoy 30 de septiembre de 1813 muere unos de los procer q lucho por la independencia de venezuelel colombiana atanasio girardot
    Hijo de Louis Girardot, acomodado comerciante y minero francés, avecindado primero en la provincia de Antioquia y luego en la ciudad de Bogotá, a partir de 1801, y de la antioqueña Marta Josefa Díaz de Hoyos. Atanasio Girardot inició sus estudios en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, en Bogotá, obteniendo su título en Leyes el 30 de octubre de 1810. Desde este año figuró como teniente en el batallón Auxiliar, donde era capitán Antonio Baraya.

    Se incorporó a la lucha independentista en su región natal, formando parte de la expedición organizada por la Junta Suprema de Gobierno para apoyar a la Confederación de Ciudades y se distinguió en la liberación de Popayán al vencer al realista Miguel Tacón y Rosique, en la Batalla del Bajo Palacé el 28 de marzo de 1811.

    En una de sus hazañas, Girardot osó aguardar el ejército enemigo, que contaba con 2.000 hombres, con una fuerza de tan solo setenta y cinco soldados en el puente del río Palacé. Tacón, llamado el tirano de Popayán, no dudaba en subyugar con aquellas fuerzas a la Nueva Granada: destinó 700 hombres para desalojar los defensores del puente, pero Girardot resolvió perecer con sus soldados antes que ceder la posición al enemigo. Increíblemente la batalla fue ganada por los patriotas.

    Más de doscientos cadáveres quedaron en el campo de batalla. Hasta entonces la Nueva Granada no había visto un peligro mayor para su libertad recientemente adquirida, y las consecuencias del triunfo de Girardot salvaron a un tiempo a su patria de la reacción realista.2

    Durante el gobierno de Antonio Nariño como presidente de Cundinamarca, Girardot ascendió al grado de capitán y marchó desde Bogotá a someter a las federalistas provincias de Tunja y El Socorro. Nariño pretendía establecer un gobierno centralista en la Nueva Granada, para poder mantener la independencia ya conquistada. Girardot cambió súbitamente de bando y combatió a nombre de las Provincias Unidas contrarias al centralismo, en el lapso denominado la Patria Boba. El ejército federal fue vencido finalmente en Bogotá, en enero de 1813.

    En Venezuela[editar · editar código]

    Atanasio Girardot se unió a Simón Bolívar en la denominada Campaña Admirable del Libertador y combatió con gallardía al frente de varios batallones que lograron ocupar las ciudades de Trujillo y Mérida. En el avance de Bolívar hacia Caracas, Girardot se encargó de la retaguardia desde Apure, hasta alcanzarlo en las inmediaciones de Naguanagua, junto al cerro de Bárbula, donde habrían de enfrentarse con el ejército realista comandado por Domingo Monteverde. El 26 de agosto de 1813, Bolívar se encargó personalmente del asedio contra la plaza de Puerto Cabello. El 16 de septiembre arribaron refuerzos enemigos, por lo que Bolívar decidió emprender la retirada hacia el pueblo de Naguanagua. Ante la retirada patriota, el realista Monteverde movilizó sus tropas hasta situarse en el sitio de Las Trincheras, enviando una columna de hombres a tomar posición en las alturas de la hacienda Bárbula. Bolívar decide enviar el 30 de septiembre las tropas de Girardot, Urdaneta y D’Elhuyar, quienes finalmente consiguieron el desalojo de los realistas, pero pagando el alto precio del sacrificio del coronel Girardot, quien muriera al ser alcanzado por una bala de fusil, cuando trataba de fijar la bandera nacional en la altura conquistada, durante la batalla de Bárbula.

    La muerte de Girardot en Bárbula – Óleo de Cristóbal Rojas.
    En ese momento de su carrera militar, Girardot gozaba de mucho prestigio, lo que lo convertía en hombre de confianza de Bolívar. En sus memorias, el general Rafael Urdaneta, su compañero de lucha en Venezuela, dice que Girardot «se hizo un lugar sobresaliente en todo el ejército; su valor admirable le cubrió de gloria en los campos de Palacé, y renovó esta misma gloria en la [...] campaña de Venezuela». Con la reconquista española lograda por Pablo Morillo, la familia Girardot fue desterrada en 1816 y sus bienes confiscados.

    Los despojos mortales de Girardot están sepultados en la iglesia Matriz de Valencia, Venezuela. El corazón de Girardot, para el que Simón Bolívar decretó honores especiales, fue colocado en una urna y enterrado en Caracas en medio de la expectación y reverencia del pueblo. El Libertador designó con el nombre del héroe el batallón en que éste había servido.

    En la cima de un cerro, del lado izquierdo en la carretera que conduce a Bárbula, se distingue un monumento construido en memoria del Coronel Atanasio Girardot.

  30. que bonito es conocer nuestra historia y encontrar como nuestro proceres conquistaron batalla

  31. tal dia como hoy muere nuestro libertador simon antonio de la santisima trinidad bolivar y palacio quien fuera militar de nuestro ejercito libertadores

  32. estamos esperando el bicentenario de la batalla de la victoria donde jose felix rivas con un grupo de estudiante lograron ganar

  33. hoy a 200 años de aquella gesta ,donde unos poco jovenes inesperto en las arma se llenaron de valentia y con arrojo marcharon donde estaba las tropas realis ta y la logearon vencer su comandante jose feliz rivas y vicente campo elia se llenaron de gloria y con esta frase q hoy en dia sigue viva : No podemos optar entre vencer o morir, es necesario vencer!

  34. José Félix Ribas
    José Félix Ribas
    Nació en Caracas el 19 septiembre 1775.
    Murió en Tucupido el 31 enero 1815.
    Fue uno de los héroes venezolanos más importantes de la primera parte de la Independencia. Defendió apasionadamente la causa republicana a extremos radicales. Desempeñó varios cargos militares demostrando pericia en esa dirección. Tuvo un rol importante en la Campaña Admirable y se destacó por su participación en las batallas de La Victoria e Urica. Murió traicionado.
    Inicios
    José Félix Ribas nació en la ciudad de Caracas el 19 de septiembre de 1775. Fue hijo de Marcos Ribas y Bethencourt y Petronila de Herrera, formando parte ambos de familias distinguidas y aristocráticas de entonces. Su padre fue nativo de la isla de Tenerife y se desempeñó como Regidor y Alcalde Ordinario del Ayuntamiento caraqueño. José Félix fue el menor de 11 hermanos (entre ellos el teólogo Francisco José Ribas) y desde joven sintió inclinación por hacer carrera en el mundo religioso, específicamente quiso pertenecer a la orden de los Franciscanos; no obstante desisitió de la idea y se dedicó al negocio de la agricultura. Posteriomente el 1 de febrero de 1796 se casó con Josefa Palacios, tía de Simón Bolívar, uniendo así a su familia con aquella del futuro Libertador.
    En 1799 observó la ejecución de José María España, uno de los primeros revolucionarios partidarios de la independencia. Para 1808 empezó a asisitir a reuniones de carácter conspirativo en Caracas. Inició su actividad republicana el 19 de abril de 1810, alentado a los vecinos para que participaran en los acontecimientos de ese día. El 25 de abril formó parte de la Junta Suprema de Caracas y desde entonces se erigió como líder de los pardos. Adicionalmente formó parte de la Sociedad Patriótica.
    Batalla de La Victoria
    Batalla de La Victoria
    Imagen de psuv.org.ve
    Contribución a la Independencia de Venezuela
    En 1811 se le encargó su primera tarea militar de importancia, la creación del batallón de Milicias Regladas de Blancos de Barlovento, con el grado de coronel. Con el inicio de la guerra luchó bajo las ordenes de Francisco de Miranda y en 1812 asumió el cargo de comandante militar de la ciudad de Caracas. Luego de la caída de la Primera República huyó con Bolívar a Curazao y de allí a la Nueva Granada donde el Libertador organizó la Campaña Admirable. El 14 de mayo de 1813 comenzó dicha operación militar pasando Ribas a comandar la división de retaguardia. En el trayecto obtuvo sus primeras victorias militares, el 2 de junio en Niquitao y en los Horcones el 11 de julio. Al concluir exitosamente la campaña, con la entrada triunfal de Bolívar a Caracas, José Félix Ribas fue ascendido a general de división y comandante general de esa ciudad. En dicho cargo obtuvo otro gran triunfo contra las fuerzas realistas en la batalla de Virgima el 25 de noviembre de ese año y continuó con labores de sitio a la plaza de Puerto Cabello. El episodio más importante de su carrera bélica fue el de la batalla de La Victoria (12 de febrero de 1814) en donde logró frenar a las fuerzas realistas de José Tomás Boves (comandadas por Morales, ya que éste estaba herido), con unas tropas poco experimentadas, formadas principalmente por jóvenes estudiantes (varios de la Universidad de Caracas) y seminaristas que Ribas había logrado reclutar. Durante el conflicto les dijo a todos estos jóvenes: “No podemos optar entre vencer o morir, es necesario vencer”. Después de varias horas de resistencia, llegaron los refuerzos comandados por Campo Elías, sellando así la victoria. Es en honor a este episodio, que en Venezuela se celebra el “día de la juventud” cada 12 de febrero. Después de esta hazaña El Libertador honró a Ribas con el título de “El Vencedor de los Tiranos en la Victoria”.
    Croquis Batalla de La Victoria
    Croquis de la Batalla de La Victoria
    Museo Bolivariano – Caracas
    Durante ese año obtuvo otras victorias importantes, el 20 de marzo en Ocumare del Tuy y en la primera batalla de Carabobo el 28 de mayo de 1814. El último intento de envergadura contra los realistas para salvar la Segunda República se dio en la batalla de Urica el 5 de diciembre. Ribas contó con fuerzas de aproximadamente 2 mil soldados contra 5 mil del enemigo. La batalla se decantó a favor de los realistas pero con una dolorosa pérdida, la muerte de Boves. Después de este episodio, junto con José Francisco Bermúdez, ofreció una resistencia heroica a Morales en Maturín, pero también fueron derrotados. Huyó con un sobrino y un criado, pero fue delatado por un esclavo llamado Concepción González. Fue capturado y su cabeza, frita en aceite, fue enviada a Caracas, en donde se exhibió dentro de una jaula

  35. donde puedo encontrar la descripcion de los elementos de campo carabobo? es decir, de sus estatuas, bustos, ese tipo de informacion? gracias

  36. tal dia como hoy nuestro capitan antonio ricaute se inmolo no permitiendo q los españoles se apoderaran del parque de arma ofrendo la vida por salvar a muchos hoy a 200 años de <quella gesta historica de ricaute honrremos su memoria a su bicentenario

  37. Tal dia como hoy 23 de junio de 1830 bolivar reunio la divisiones del ejercito en los campo de tinaquillo para marchar la manana del 24 de junio por la serrania de buena vista sitio ma favorable para llegar a carabobo donde se libro dicha batalla

  38. guaho me dieron huna a grasiassssss a este cuento ♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥ ☺

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